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lunes, 6 de abril de 2020

REFORMAS ADMINISTRATIVAS en Latinoamérica (Dinámicas y Procesos) Jorge Neff

Administración Publica en América Latina

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Perspectiva de la Administración Pública en Latinoamérica

Neff habla de la reestructuración del sector público de América Latina dentro del contexto de los grandes cambios económicos, sociales y políticos. Ya que las circunstancias, resultados y los efectos de la región están condicionadas por las relaciones Estado-sociedad. Los sistemas administrativos se conciben como una parte inseparable de las organizaciones políticas y los cambios administrativos, impulsados por implicaciones políticas para la relación dentro del sistema.

Los cambios de las estructuras administrativas, la cultura y el comportamiento en América Latina, son el resultado de las reformas económicas y políticas. Los sistemas administrativos, de carácter legal-racional, y la Administración Pública brindan servicios bajo el margen de las reformas, las agencias gubernamentales de servicio con probidad pública, actúan ante la corrupción en pro al desarrollo nacional y regional. 

Neff esboza los rasgos estructurales, de comportamiento y actitudes presentes de las agencias ejecutivas para poder construir un modelo, de América Latina y su Administración Pública, desprendida de diversas administraciones nacionales en el gobierno central y unidades funcionalmente descentralizadas; reconoce a el sector público y a el privado, en su nivel de la élite del poder. La Administración Pública ha experimentado transformaciones inducidas desde los tiempos de colonia y ha pasado por fases de construcción de la nación. 

Los valores tecnocráticos y militaristas dominan históricamente la relación entre el Estado y la sociedad, las reformas económicas neoliberales reformaron el papel del Estado, mientras que la reducción de su centralidad pasa por, el desarrollo socioeconómico. De esta forma la comprensión profunda de la Administración Pública en América Latina debe ser explorada por un ciclo de largo plazo. 

Los puestos en el gobierno en Latinoamérica, están constituidos bajo recompensas a la lealtad a una facción en el poder, la manifestación de una burocracia neutral, representativa y responsable, de este organismo no partidista son inexistentes. Las tradiciones burocráticas y autoritarias cruzan en un orden político y social y patrimonial en su núcleo superficialmente legal-racional. También hay actitudes tradicionales hacían el autoritarismo, el formalismo, el patrimonialismo y la venalidad, que coexistieron con una mayor orientación universalista con distintas capas culturales de bienes incipientes. El Estado administrativo descansa sobre la economía de exportación y los principios de la ley y el orden, se encuentran en las funciones educativas, sociales y todas las que procuran el bienestar del Estado. 

Neff identifica una burocracia tecnocrática orientada a la productividad, surgida a lado de la administración central que se caracteriza por lo tradicional, doctrinal, patrimonial y jurídico-racional. En este Estado hay un compromiso populista manifestado en la creación de empresas paraestatales con amplias funciones en materia de planificación, regulación, y financiación. Sin embargo, la Administración Pública se mantuvo ineficaz y patrimonial, los altos mandos del Estado estaban en manos de los gobernantes militares.

En cuanto al financiamiento del déficit crónico, la inflación y la parálisis determinó el agotamiento de las políticas de desarrollo. De esta manera, el populismo fue al mismo tiempo el ataque de los dos extremos del espectro ideológico, causando inmovilismo político y administrativo. Esto impacto la legitimidad que, a su vez, afectó a los Estados administrativos más institucionalizados, mientras los que estaban bajo el régimen militar se prolongaron ante las crisis de la dominación, la profesionalización y la planificación del desarrollo, que jugaron un papel importante en la renovación de los campos administrativos de América Latina. 

Las reformas de la Administración Pública se basan en la lógica del desarrollo y la supremacía del modelo burocrático. Sin embargo, la modernización y reorganización del aparato de seguridad nacional y la lucha contra el asegurador, girar alrededor de las reformas de la Administración Pública, mantenido en gran medida la profunda transformación del aparato de seguridad en el impacto sistémico. La reestructura radical de la naturaleza del Estado latinoamericano, así como las relaciones con la sociedad civil y el sistema tuvieron que reorientarse. 

El principal legado latinoamericano es un Estado receptor, cuyo primer objetivo era gestionar las quiebras fiscales, pero esto restringía la democracia, el receptor y la desnacionalización en las áreas sociales y de desarrollo redujo el alcance y la función del Estado. Además, dentro de los niveles del Estado con una economía próspera ilegal, se solvento la corrupción sistémica que alcanzo los niveles más altos de gobierno y administración. Así, el contexto estructural de la Administración Pública y las continuidades y discontinuidades históricas dieron lugar a la coexistencia de influencias extranjeras y nacionales. 

La ampliación de las expectativas sociales y la reducción de las capacidades de la economía, marcan a los mercados emergentes de América Latina y la reinserción en el orden económico mundial, que se caracteriza por la vulnerabilidad y un crecimiento débil e inestable. Los sistemas de América Latina basados en los Estados-nación son penetrados políticamente, con un control deficiente de los actores y eventos.

Los representantes de política exterior, militar y económica son esenciales para mantener el apoyo adecuado en los sistemas internos cuya legitimidad es débil. Tanto la desilusión pública con el gobierno y la falta de sentido de las democracias restringidas están en todas partes. Con ello, el Estado no mantiene la soberanía política y económica, ni proteger la vida y el bienestar de sus ciudadanos, ni salvaguardar los derechos democráticos, solo alienta la ideología neoliberal y la política de protección de intereses empresariales. La nueva gestión pública de la privatización es, la reducción, la desregulación, la localización y la externalización, en ausencia de un orden político fuerte y legítimo, con efectos desestabilizadores.

Esta cultura administrativa constituye una adaptación racional y funcional de rasgos conflictivos presentes en las organizaciones públicas. Pero la cultura administrativa de América Latina presenta importantes rasgos universalistas y orientados hacia los logros. El impulso de la eficiencia, la eficacia, la innovación tecnológica y la probidad de la mano de la gestión pública es un fenómeno generalizado en la teoría y el discurso. El componente principal de la cultura administrativa de América Latina se define por la persistencia de la adscripción y tráfico de influencias.

Las clases de los Estados de América Latina han sido, desde los orígenes, un funcionariado derivado de la posesión de títulos oficiales. En un orden social jerárquico, la clase media le confiere un grado de respetabilidad y reconocimiento. Así le da paso al formalismo y al particularismo, en donde el primero se convierte en un mecanismo para evitar la responsabilidad, y la otra transforma el papel del funcionario en uno de dispensar favores personales, así facilita las excepciones de las normas existentes.

La relación con las prácticas de carácter democrático y los gobiernos hace que los funcionarios asuman una actitud de arbitrariedad y desprecio por la opinión pública. Esta actitud, especialmente a los estratos más bajos, es un fenómeno generalizado no sólo en el gobierno, sino también en el sector privado. Los intentos de territorialización y localización no hacen que la administración sea más responsable, democrática y cercana a la gente. Por eso, el centralismo se manifiesta aún más en las relaciones Ejecutivo-Legislativo.

La forma de gobierno es de preponderancia presidencialista, donde el poder legislativo es un instrumento débil de controles y equilibrios, donde los valores, el comportamiento y las expectativas del administrador, tienden a reflejar una visión de lo público de las cosas, definido por los niveles de concentración del poder y las decisiones que fluyen hacia la parte superior. Por lo tanto, el sector público de América Latina es el resultado de un proceso continuo de inmersión, aculturación y socialización, cuyos conductores son estructurales.

Las reformas y otras innovaciones se originaron en el ámbito de la cooperación técnica internacional. Los diversos puntos de vista de la administración coexistían, pero no se fundían en una síntesis cultural. Los principales vehículos de la reproducción de la cultura administrativa son, sus niveles más básicos, que consisten en la familia, el sistema educativo, los grupos y la experiencia directa con el servicio público. También las diferencias de clase son muy importantes en América Latina, la identidad social es una función de la ascendencia, el barrio, la educación, gustos, sexo, etnia y el idioma.

La maquinaria administrativa del Estado no puede ser vista, solo como un instrumento que aplica políticas, también es un estandarte socio-político con una multiplicidad de funciones latentes relacionadas con el mantenimiento del orden sociopolítico. Lo más significativo dentro de esta organización es la presencia de numerosas agencias y actividades heredadas de la administración, donde se incluye la educación de masas, salud, seguridad, vivienda, crédito popular, remos de marketing y los monopolios comerciales, servicios públicos, medios de transporte y empresas industriales.

Esta transición, ha sido demasiado lenta en el afianzamiento institucional y simbólico de las empresas. El legalismo y el formalismo son términos casi sinónimos de la Administración Pública. En donde las entidades públicas son organizaciones formales que tienen su origen, en los instrumentos de la misión y forma, que están explícitamente previstas por la ley, y esto se vuelve el fuerte en las sociedades.

En América Latina la Administración Pública es formal, dentro de la convivencia de dos sistemas administrativos, uno central y otro descentralizado. El central está hecho de los ministerios, organismos y servicios. Mientras que el sector descentralizado, está constituido por el control semi-autónomo y organismos reguladores, que brindan servicios funcionalmente descentralizados, en empresas estatales. Los órganos desconcentrados son expuestos en la legislación que les concede en relación operativa, la independencia legal, presupuestaria y de personal de los organismos centrales, la independencia personal de los organismos centrales, que operan bajo las disposiciones privadas de la ley.

Esta descentralización funcional se ha ido reemplazado por la privatización, la desregulación y la reducción de personal, de esta manera, la institucionalización de las nuevas funciones horizontales, de los sistemas operativos es más convencional, respecto a la planificación presupuestaria, financiera y de gestión de personal, y de los controles legales y contables.

Las nuevas estructuras se ocupan de cuestiones emergentes, por ello, para cumplir los organismos de nivel presidencial se establecen esfuerzos bajo la rúbrica de la administración del desarrollo, que se utiliza como una definición más amplia del sector público. Además, los organismos centrales, tienen como objetivo la reforma que abarca a los gobiernos locales, al poder judicial y al proceso de privatización. Estas oficinas están también en el mandato de mejorar la capacidad administrativa y de construcción de capacidades de gestión en el gobierno.

La modernización del poder judicial, simplifico a los procedimientos y la transparencia al proceso judicial. Así que el cambio de administración en América Latina ha sido en su mayor parte con la presencia de actores externos, que desarrolló a las élites locales la modernización, la presencia de misiones y consultores internacionales del desarrollo de la administración, y la nueva gestión pública que fue un ajuste estructural a los programas.

La reforma administrativa desde el interior ha sido menos parciales y estas localizadas en reactivos de discontinuidades profundas. Una excepción más notable es el conjunto de la experiencia en la movilización autónoma. El denominador común de toda la reforma administrativa en América Latina, ya sea interna o externamente es inducir, su mercado a un carácter político. Así el marco de la política trabaja para la cooperación internacional siendo que es neoliberal. Los mercados, la planificación y la intervención del gobierno son fundamentales, aunque, esta política está supeditada a la aplicación del Estado fuerte.

El corolario administrativo ha sido el movimiento de la Administración Pública a la Gestión Pública. Por consecuente se redujo el personal del gobierno haciéndolo más responsable y transparente convertirlo en un mecanismo más eficiente para la prestación de servicios. El papel del Estado en virtud de este modelo es fundamentalmente subsidiario y detonan en las directrices principales que son proteger el funcionamiento del mercado y la propiedad privada.

Se produjo una redefinición de los roles del Estado en toda América Latina, manifestando una transición entre dos modelos. El keynesiano del Estado administrativo, cuya misión principal era el logro de un desarrollo natural, y el Estado receptor, cuya función se desplegaba en la gestión del ajuste estructural. Esto dio paso a un impulso para la mejora de las normas de modernización, nuevas inversiones y mejores redes. En este contexto la nueva gestión pública para América Latina, constituye una llamada a la reconstrucción de un paradigma administrativo.

El sistema administrativo de América Latina es peculiar respecto a su complejidad de realidades nacionales. Incluyendo características como la dependenciabde la perpetuación de las estructuras sociales rígidas y particulares, la vulnerabilidad económica, y la debilidad del crecimiento, la institucionalización, la marginación social y la polarización social. Todo esto lo ve reflejado en los altos niveles de ambigüedad e incertidumbre. Donde las transformaciones estructurales tienen lugar, sin embargo, la cultura administrativa y el comportamiento persiste, por consiguiente, la economía política de la reforma se ha caracterizado por una tendencia para el mantenimiento del statuquo nacional y regional.

Los sistemas administrativos en América Latina, exhiben atributos formales de la burocracia, las reformas afianzaron ciertas características. Sin embargo, la presencia de la legal-racional, no constituyen indicadores sustantivos, de respuesta, de la eficacia o de rendición de cuentas democrática. Por lo tanto, la formalidad del modelo jurídico-racional esconde la realidad de la burocracia, donde los procedimientos complejos y adornos técnicos están orientados a una mezcla disfuncional de la resolución de problemas.

Esto ha sido acompañado por la desregulación, la reducción del tamaño de la Administración Pública y una transferencia de muchas de las funciones públicas en las agencias privadas. Los sistemas administrativos son directamente afectados por las circunstancias y el desafío se deriva de un esfuerzo concertado a la modernización a lo largo de las líneas de las prescripciones de los gobiernos occidentales y los organismos internacionales.

Esta alteración no se tradujo en una mayor eficiencia sustancial, ni en la eficacia de hacer las cosas para el público, ni parece llevar a cabo una profunda transformación de las prácticas administrativas. Un problema fundamental en América Latina es la ausencia de la ciudadanía en el ámbito público, mientras que las demandas sociales en el sector público abordan a los problemas de montaje y ofrecen más servicios. Lo que sucede es un conjunto de frustraciones crecientes que son resultado de la incapacidad de los sistemas políticos y sus burocracias para solventar los problemas más básicos que enfrentan las personas en su vida cotidiana.

Las prácticas administrativas en América Latina se encuentran inmersas en una matriz cultural más amplia, que contiene los valores, comportamientos y la orientación hacia el entorno físico, económico, del sistema social. De esta forma la corrupción en América Latina no sólo es pública si no es sistémica. La extracción de recursos, el individualismo posesivo, las familias amorales, una conciencia cívica débil, una tendencia a imitar lo moderno, la configuración de una mentalidad conservadora, con un doble rasero ético, genera la falta de capacidad, para anticipar y hacer cambios de políticas estratégicas.

Las reformas administrativas que promueven la privatización, la reducción del papel del Estado, la desregulación, la reducción de personal, externalización y la descentralización formal, no abordan las cuestiones fundamentales de la desigualdad, y de la falta de democracia en las formas administrativas.

Cualquier reforma administrativa profunda implica cambios tanto estructurales como ideológicos, la reestructuración administrativa, la modernización, la necesidad de abordar en primer lugar directa o indirectamente, la naturaleza de la cultura administrativa y la cuestión de la democracia, o la falta de democracia en la región y la cultura administrativa es algo heterogéneo y dinámico. Esta encrucijada entre el liberalismo y la democracia se encuentra en el núcleo del problema de los gobiernos de toda América Latina.

Lectura recomendada 

Neff, Jorge. 2003. Public Administration and Public Sector Reform in Latin America. Guy Peters, Handbook of Public Administration. London: Sage.

lunes, 23 de marzo de 2020

¿QUÉ ES GESTIÓN PÚBLICA? Premisas y dilemas en el proceso de gobierno.

Gestión Pública

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Características de la Gestión Pública 

La gestión pública tiene su origen en los procesos de reformas de la Administración Pública que iniciaron bajo el discurso de generar un gobierno cada vez más eficiente y efectivo para las demandas de una sociedad cambiante, por la cual, se entró en una fase de intensa recomposición organizacional e ideológica.D

Después de los procesos de privatización, que se llevaron a cabo sin un marco metodológico y de diagnóstico claro sobre los efectos negativos que este proceso podría generar si no se efectuaba correctamente, dio como resultado que la capacidad del Estado y la gobernabilidad de los Gobiernos, tuvieran que actuar reformulándose, por un gobierno modesto pero capaz de enfrentar y dirigir con éxito a los problemas públicos.

El marco general en el que se guían estas reformas, adquirieron una gran homogeneidad en todo el mundo. La reforma gerencialista se guía por la dinámica de transformación y de consolidación de las capacidades gubernamentales. Así que esta reforma gerencialista se denominó como Nueva Gerencia Pública o “New Public Management”. Como parte de la Nueva Gerencia Pública, las propuestas de reconfiguración del sector público se orientaron a generar gobiernos que sustentaran su trabajo en términos de resultados obtenidos y de impactos reales observados, todo con el apoyo de diversos organismos internacionales.

Sin embargo, hay países que no se han quedado solamente en reformas administrativas y organizacionales a un corto plazo, sino que han impulsado, la reforma de una serie de proyectos con la finalidad de transformar mecanismos de acción de cualquier gobierno, como la presupuestación. En donde los procesos de presupuestación van apareciendo como un elemento indispensable de las reformas administrativas cuando se quiere dirigir a los gobiernos a actuar con base en la obtención de resultados y no sólo en el control de recursos y gastos.

Por consiguiente, diversos gobiernos han considerado como pieza sustantiva de la reforma integral de la Administración Pública, la transformación del proceso presupuestal, orientado al control de los gastos y a la búsqueda sistemática de resultados específicos. Estos principios defienden la propuesta, de la reforma al proceso presupuestal, lo que incluye a su vez los incentivos y lógicas del comportamiento de los agentes públicos que también se deben transformar; este es el presupuesto y su proceso, que es como una guía que los funcionarios públicos, tienen para relacionarse entre sí y con los ciudadanos, lo que la convierte en una dinámica de construcción del presupuesto que se definen bajo las reglas mínimas de control y desempeño de las agencias gubernamentales.

Para transitar a un presupuesto que controla el gasto y vigilar su aplicación en espacios rígidos de definición programática a un presupuesto dirigido a resultados medibles y observables por la ciudadanía, parecen ser factores clave del éxito de una reforma del sector público. Además, de aquí se desprende otro concepto importante respecto a las reformas con el tema de rendición de cuentas. Sin embargo, la reforma tiene como base una sólida definición conceptual, legal e institucional, y muchas de estas limitaciones se ven reducidas. 

De esta forma, se piensa en presupuesto dirigido a resultados, con reglas de interacción claras entre los que controlan el gasto, y no sólo asegura que exista una línea clara de secuenciación entre gastos y resultados, sino que además permite definir los mecanismos con los cuales las agencias gubernamentales van adquiriendo autonomía de gestión sin perder congruencia y control sobre el aparato gubernamental en general.

Pero las reformas y los presupuestos orientados a resultados llevan a una consecuencia que se refleja en el incremento de la acción en la autonomía operativa de los agentes y las organizaciones gubernamentales. Esta autonomía incrementa la posibilidad a que los problemas sociales, actúen de manera informada y comprometida en su solución. Pero sin un control se desbocaría el desorden y la incongruencia en la Administración Pública que sería una consecuencia en las reformas.

La reforma institucional, y las reformas al marco legal y el papel que juega el servicio civil de carrera en la instrumentación de la reforma son un punto primordial, que identifican algunos puntos de incertidumbre que presentan las diferentes reformas. Toda transformación implica cambios en el sistema de administración financiera, el empleo de la planeación estratégica, y la implantación en todas las dependencias y entidades de la Administración Pública de una Nueva Estructura y de un Sistema de Evaluación a través de indicadores.

Otro punto fundamental es la mejora en la eficiencia en los mecanismos de medición y evaluación del desempeño del sector público, por lo que se pretende transformar a la Administración Pública en una organización eficaz, eficiente y con una profunda cultura de servicio. En términos generales la modernización administrativa se puede comprender en dos grandes apartados: el primero incluye una reforma legal y normativa y el segundo comprende una reingeniería organizacional para elevar la calidad de los bienes y servicios.

Una de las vertientes de esta modernización administrativa es la modificación de los mecanismos para formular y ejercer el gasto, para evitar la fragmentación del sistema presupuestario desde la planeación hasta la evaluación. Las deficiencias administrativas se encontraban en la elaboración del presupuesto, se reflejaban en la insuficiente información para controlar la orientación e impacto en la política de gasto, la concentración de la negociación presupuestaria en la adquisición de insumos y la falta de relación entre el contenido programático y el ejercicio del gasto, lo cual no permite identificar resultados en los programas, evaluando solo el cumplimiento de las normas más que en la obtención de resultados.

Por ello es necesaria, la consolidación de la implantación de una nueva estructura programática y la promoción de la evaluación del desempeño como procedimiento para dar continuidad y cumplimiento a los objetivos de las dependencias y entidades. Esto implica un cambio cultural en las etapas del proceso presupuestario y de esta forma la nueva estructura se convierte en un conjunto de categorías y elementos programáticos que buscan dar orden y dirección al gasto público en su clasificación funcional.

La acción gubernamental a su vez clasifica el gasto en funciones, subfunciones, programas sectoriales, programas especiales, actividades institucionales y proyectos. Así se pretende proporcionar la información para medir los resultados logrados con los recursos públicos. creando un sistema de planeación, programación y presupuestación ágil, transparente y útil, que permita al sector público federal elevar el valor agregado de los recursos fiscales, así como transformar el sistema presupuestario para que se convierta en una herramienta orientada a los resultados.

Los objetivos de la gestión pública son fortalecer un cambio en la gestión gubernamental, encaminado a la obtención de resultados y a la satisfacción de los usuarios en lugar del desarrollo de actividades, así como analizar el desempeño de las dependencias y entidades, sobre el cumplimiento de sus objetivos. De esta forma se otorga elementos de apoyo, para promover la credibilidad del gobierno, mejorar la asignación de recursos, incorporar nuevas herramientas tecnológicas e identificar programas que requieran estudios para justificar su existencia.

Este sistema supone una integración de distintos componentes, como auditorías al sistema, encuestas a la población, incorporación de tecnologías de información, convenios de desempeño y la construcción de indicadores, además de un presupuesto orientado a resultados medibles y compromisos tangibles, se busca una compleja transición en la burocracia gubernamental.

La definición de indicadores de desempeño no sólo es una actividad académica compleja, sino que es políticamente delicada sobre todo por el marco legal y normativo ya que, no sólo se define que el presupuesto será desarrollado a través de una lógica formal de medición de resultados y de desempeño, sino que, existen leyes o marcos normativos que inducen ciertos comportamientos, con miras a obtener mayor eficiencia a través de un proceso de autonomización de las organizaciones públicas.

Con ello, se busca inducir valores en el comportamiento de los actores gubernamentales dentro de los paramentos de la eficiencia, innovación, cuidado de los costos y resultados; su vez, también se generan mecanismos legales o institucionales para que los valores se conviertan en comportamientos normales para la burocracia; y al mismo tiempo generan el marco general de las reglas del juego para evitar falta de congruencia o de control mínimo sobre los recursos públicos. Con todo esto se le otorga mayor autonomía a las organizaciones gubernamentales con el fin de que verdaderamente puedan comprometerse a obtener resultados.

El marco legal y normativo debe ser implementado e institucionalizado. Generando nuevos comportamientos, buscando siempre que los espacios organizativos permitan dos cosas: dirigir a resultados a las agencias gubernamentales y otorgarles nuevos marcos de relación con las agencias controladoras. A partir de un proceso en donde los organismos gubernamentales vayan tomando un papel más autónomo, conforme los resultados. Por ello, el papel ideal de las agencias controladoras tiende a ser el de reproducir reglas generales, simples, transparentes y precisas, adaptables a las circunstancias un marco aceptable en la gestión de cada organismo gubernamental.

Las reformas a las organizaciones gubernamentales son muy claras, en que el incremento en la eficiencia viene ligado a un incremento en la flexibilidad en el manejo de la organización, por su contexto, por sus funcionarios públicos con mayores márgenes de acción y con incentivos a la innovación, encontrarán cada vez mejores caminos de resolver los problemas públicos o de satisfacer las demandas de la sociedad. Por ello se pone gran énfasis en los resultados y el desempeño de las organizaciones gubernamentales y sus metas y objetivos, lo que permite que la gestión particular, sea más libre.

Las reformas presupuestales dirigidas a resultados buscan generar espacios para la eficiencia del sector público a través de la autonomización de los organismos gubernamentales. Esto se debe a que las organizaciones deben enfrentan su contexto con incentivos adecuados, y generarán mejores acciones para resolver los problemas. Las reformas presupuestales dirigidas a resultados requieren de transformar el marco institucional y político en el que se mueven, pues son estrategias de choque que buscan romper inercias burocráticas.

Sin la generación de nuevas reglas y nuevos comportamientos, este tipo de reformas son impensables. La búsqueda del equilibrio entre el uso de los instrumentos propios y la generación de espacios flexibles para la negociación, el diálogo y la capacitación son una constante práctica indispensables para estas reformas tan radicales.

La reforma es un proceso de constante negociación, no sólo de instrumentos, sino también de valores. no hay una seguridad de que por sí mismos los instrumentos y los valores de la reforma se mantengan incuestionados. Así que la contradicción entre organismos gubernamentales autónomos y la congruencia valorativa o la rendición de cuentas es una de las principales paradojas de las reformas. 

Por un lado, se requiere de flexibilidad, de manejo innovador y atención particular a los contextos específicos de cada organismo como requisito para asegurar verdadera eficiencia en el sector público, pero por el otro se requiere de cuidar el uso de los recursos públicos, por parte de los objetivos políticos generales del gobierno y del sistema político.

Lecturas Recomendadas

Lynn, Lawrence E. Jr. 2004. “Reforma a la gestión pública: tendencias y perspectivas”. Teoría administrativa del Estado. Textos Universitarios en Ciencias Sociales. México: Oxford University Press.

Arellano Gault, David. 2004. “Gestión Pública: Fuentes analíticas, críticas pertinentes y advertencias sobre su uso”, en Omar Guerrero, Gerencia Pública: Una aproximación plural. México: FCPyS/UNAM.

lunes, 10 de febrero de 2020

Origen y características de la ciencia de la administración. Reformas administrativas a través del estudio del Estado moderno, principios y formas de organización de la Administración Pública. (Tres espacios histórico-contextuales)

Organización de la Administración Pública

Jean-Jacques-Chevallier
Ciencia de la Administración

Los acontecimientos dentro de la evolución de la ciencia de la administración que comparten Prusia, Francia y España, se encuentra en la transición de un Estado Feudal a un Estado Absolutista que es la principal consecuencia al modificar la concepción de la Administración Pública. 

La ciencia de la administración que se desarrolla en los tres países se desata paulatinamente debido a que los aparatos administrativos no soportaban ya las presiones de los nuevos estándares de necesidades específicas de los ciudadanos, así que el cambio se dio de manera natural, con el propósito de proporcionar un mejoramiento para solucionar los problemas de las sociedades. Al reconfigurar al Estado absolutista se crea una especialización dando paso a la ciencia de la administración y consigo se instauro el Estado de Derecho.

En el caso francés, el primer punto para concebir el nacimiento de la moderna ciencia de la administración, en donde podemos localizar como un primer hito a la revolución francesa, la cual estaba inmersa en la centralización administrativa del absolutismo, lo que dio por consecuencia que se originara la lucha revolucionaria enfocada al sistema administrativo y político que origino un auge enfocado al cambio.

A raíz de las represiones, se logran enfatizar tres rasgos importantes en la formulación del cambio moderno; la primera una fuerza aminorable y otra atemperable que no se pueden abolir a una tendencia que tiene que ver con la extinción de la aristocracia, en segundo lugar, dicta que las ciudades sin aristocracia son menos propensas a desarrollar el absolutismo y en tercero tomando en cuenta lo dicho en el punto dos, el despotismo tiene una intervención viciosa y negativa.

Otro factor de gran importancia es la sociedad civil, ante del enfrentamiento revolucionario, la sociedad se encontraba muy distante al mando político del régimen (no había unión) esto orillaba a un aislamiento de intereses propios; emergida del Estado absolutista, en donde la posible alternativa vista desde un punto marxista es la sociedad libre y democrática, en donde Tocqueville presenta una postura que dota de dirección sobre los motivos de la revolución francesa en donde descarta la anarquía, como un proceso para cambiar todo lo arraigado a la monarquía, y concibe un movimiento social que peleaba por sus derechos además de cambiar radicalmente los aspecto de su gobierno pero nunca perdiendo de vista su objetivo principal.

La abolición del feudalismo es otro factor determinante en la lucha revolucionaria que en ese entonces era el sistema económico que a grandes rasgos resultaba totalmente desigual.

Estos rasgos no solo repercutían en enfoque financiero que involucra el orden administrativo sino que también ataviaba la parte de la organización social que después de la revolución francesa dio un giro de 180 grados junto con la centralización política y administrativa, en donde destaca un cambio de gran importancia  dentro el fenómeno de transición de la administración feudal a la administración monárquica en donde se observa la desconexión de las leyes, las autoridades, los poderes y los funcionarios, lo cual da paso dentro de un contexto más avanzado a el surgimiento de la administración pública.

Este suceso da lugar a una ejemplificación con respecto a la teoría de Marx que la visualiza como la válvula de escape de las clases sociales en donde una revolución administrativa pasaba a la revolución política tomando en cuenta que la conjugación de ambas desarrollaba un contexto social muy extenso influyendo en el cambio tanto de las costumbres administrativas como del arraigo social ya que estas siempre van de la mano.  

A raíz de la revolución francesa, los actos de lucha acabaron dando cambios que teóricamente experimentaron un ámbito más aceptable para las necesidades de la sociedad, de aquí es donde parten las doctrinas aportadas por Bonnin, las cuales son expresadas mediante un proceso discontinuo de las instituciones generadas del sistema administrativo Ministerial. 

A raíz de esto la Administración central apareció en Francia como un instrumento asegurador de las pretensiones absolutistas de dominación. De esta manera Francia ofrece el mejor ejemplo histórico del proceso de centralización del poder.  Debido a que Francia pasa del Estado Feudal al Estado absolutista a través del sistema administrativo ministerial, para poder ejercer el poder político.

Respecto al caso español, el contexto en el que se vio envuelto fue a raíz de la invasión de las ideas de la Administración Pública que se desencadeno en muchos países influenciados a raíz de la revolución francesa, en donde el ambiente de la organización hizo que este cambio se generalizara más específicamente a España quien comprendió bien los cambios suscitados introduciéndolo en un sistema propio para la elaboración de su estudio en todos los ámbitos, se realizaron investigaciones en cuestión a sus facultades y tipo organizacional la cuales detonaron que se encontrara como primera potencia europea tras la adaptación de este sistema administrativo.

Las escuelas de administración abiertas en España para el estudio específico de este proceso faculto de grandes dimensiones en la enseñanza especializada y a la rápida obtención de conocimiento basado en la administración española que veía grandes frutos por esta nueva área del conocimiento, la elaboración de varias obras literarias fue lo que impulso inicialmente a que la expectativa se desplegara a la búsqueda de respuestas e innovación en la administración que poco a poco se iba trasladando a plazas más grandes en toda Europa, sobretodo en España, con la publicación de varios libros de administración su organización y su función enfocaban a la situación española y su positiva trasformación. 

El impacto sufrido en toda Europa desencadeno el progreso de algunos de los países europeos que supieron retomar las revoluciones en el sistema administrativo a raíz de la revolución francesa en donde España se puede catalogar como la que primeramente evoluciono y mejoro al tiempo que perfecciono el ámbito de la administración en su país no solo con la practica sino con las primeras teorías que más tarde se ejemplificarían en las administraciones de la colonización trasmitiendo así las repercusiones de la administración de la revolución francesa a las colonias Americanas.  

Dentro de este proceso de las instituciones francesas adoptadas debido a las invasiones napoleónicas en España, hace de España un caso “hibrido” en su administración, el caso español comienza para remediar los males que lo aquejaban. La importancia de Burgos, fue brindarle una mayor importancia y profundizar a la administración debido a que todas las necesidades sociales de una u otra forma tenían que estar cubiertas por la Administración Pública.

En un tercer plano la contemplación del cambio de la administración en Alemania de un modo camenal a un modo administrativo fue retomando desde el marco histórico de la instancia de Prusia que fue la que detono el cambio administrativo de Alemania, en este contexto se mejoró la organización  de la administración cameral, cambiando la especialización, la jerarquía y la burocracia, elementos nuevos e indispensables en la administración moderna pero esto tardo 50 años más para poder pulir el sistema; la idea central de la reforma era de Stein en donde era esencialmente antiburocracia y esta se había arraigado, la persistencia de instituciones camerales y la consolidación gradual de nuevas instituciones burocráticas eran el nuevo objetivo.

Se impusieron los sistemas burocráticos al igual que las instituciones junto al organismo de origen cameral, al final el absolutismo no se abolió sin embargo hubo cambios y aparecieron hombres que no se apoyaban en la aristocracia sino por la burguesía y la opinión pública se cataloga más como un instrumento político que una institución gubernamental; la unidad nacional  motivo a Alemania al régimen burocrático de este modo la administración cameral desaparecio, la Administración Pública alemana en la segunda mitad del siglo XIX se inspiró en el nacimiento de la ciencia de la administración de 1865. 

Stein diagnosticaba el fracaso del estado absolutista y la necesidad de emprender una reforma profunda basada en la participación de los ciudadanos; todos los cambios parecían de una sociedad capitalista que sucedió al absolutismo. El objetivo no era eliminar al estado absolutista, sino restaurar las bases políticas y administrativas estatales por medio de una degradación del absolutismo. Se trataba de mantener a la monarquía, pero aflojando los lazos políticos existentes y al mismo tiempo abrir nuevas pautas en las fuerzas políticas, transformándose progresivamente, en este sentido es una fase política de transición entre el feudalismo y el capitalismo, por lo tanto, las reformas administrativas practicadas dentro del absolutismo, lográndose grandes reformas. 

La reforma administrativa dependía de la participación que los ciudadanos dentro de la Administración Pública. El pueblo tenía la misión de indagar en el Estado; ser ciudadano implica deberes y derechos que se ejercían dentro de sí mismos, la justicia de la administración, se deslumbraba en el conjunto de la participación ciudadana como punto cumbre de la nueva ciencia de la administración (que en realidad solo se estaba reciclado). 

A partir de estas visualizaciones se puede decir que de la mano del cambio administrativo también existe un cambio político ya que estas siempre van de la mano, estas tienen presencia en todo momento, pero es más visible dentro de un momento de crisis y que de la mano buscan resolver el problema que se sitúe dentro de los parámetros de lo administrativamente factible, políticamente necesario, socialmente aceptado y lo económicamente posible.

Lecturas recomendadas

Chevallier, Jean Jacques (1983) La ciencia administrativa, México, INAP-FCE

Francia

Guerrero Orozco, Omar (1985) “Segunda parte Condiciones históricas del nacimiento de la moderna ciencia de la administración”, Introducción a la Administración Pública, México, INAP, p. 36-70.

Alemania

Guerrero, Omar (1986), “Capítulo 3. Alemania: de las ciencias camerales a la ciencia de la administración”, La Teoría de la Administración Pública, México, Harla, pp. 107-150.

España

Guerrero Orozco, Omar (1985), Capítulo 2. Las reformas administrativas del absolutismo y la ciencia de la administración española”, La Teoría de la Administración Pública, México, Harla p. 75-106