viernes, 10 de abril de 2020

¿QUÉ ES LA GOBERNANZA? Condiciones para el desarrollo de la gobernanza. (Luis Aguilar Villanueva)

Gobernanza y Gobernabilidad 

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Gobernanza y Sociedad

Los problemas de eficacia directiva de los gobiernos y la urgencia de reorientar la gobernabilidad y la gobernanza, son dos enfoques conceptuales y prácticos que se relacionan con la acción del gobierno, y la capacidad gubernativa, aunque los dos enfoques son complementarios, la gobernanza integra el enfoque de la gobernabilidad como una condición de dirección. De esta manera la gobernanza y gobernabilidad tienen como foco cognoscitivo y práctico al gobierno, y a su actividad directiva.

Para entender uno de estos enfoques se tiene que comprender el otro, por esta razón, representan un problema. La gobernabilidad denota la posibilidad o probabilidad de que el gobierno gobierne a su sociedad. Por lo tanto, el enfoque de la gobernabilidad es estrictamente gubernamental, se refiere a condiciones y comportamientos del gobierno. La gobernabilidad se plantea sólo con referencia al gobierno y no atañe a la sociedad, la cual es por definición ingobernable, y destinada al conflicto y a la crisis. 

En el contexto de las democracias consolidadas, la ingobernabilidad es también un escenario probable debido a que la democratización es entendida y practicada como una transición, que aumenta el énfasis en la necesidad de elecciones legales y reales para asegurar los derechos políticos de los ciudadanos y favorecer la alternancia al mando del Estado, pero en realidad no se prioriza un orden político propio y esencial del gobierno democrático, se visualiza como un mecanismo que proporciona aptitudes para gobernar. 

La desilusión y el descontento democrático resumen la inconformidad y representan una amenaza de desgobierno. Aguilar Villanueva, puntualiza que mientras en las democracias se consolidan en las sociedades desarrolladas, la ingobernabilidad se cierne amenazadora por exceso de democracia. Por ello la gobernabilidad debe ser clara y precisa, para la generación de un gobierno capaz, suficiente para la conducción de la sociedad. 

La dotación o redotación de capacidades al gobierno democrático es una condición necesaria para que se adquieran aptitudes de gobierno. Esta capacidad de gobernar se muestra y se valida en los resultados reales que producen las acciones que ejecuta el gobierno. La capacidad de gobernar es el proceso de dirigir con prácticas de interlocución y negociación con los actores sociales. El enfoque gubernamental, se sitúa en tanto la perspectiva de la gobernabilidad, la cual, considera que un gobierno bien equipado con los recursos y poderes apropiados es suficiente para dirigir a la sociedad, bajo el supuesto de la incompetencia directiva de la sociedad o de su subordinación al gobierno para poder mantenerse como sociedad. 

En consecuencia, el orden y el desarrollo social pueden ser producidos con las facultades legales, capacidades financieras, administrativas y habilidades políticas que poseen los gobiernos, más que por las capacidades de la sociedad económica o civil. Así que el enfoque de gobernabilidad no cambia el modo y patrón de dirigir a la sociedad, siendo justificado como gubernamentalmente estructurado y dominado. 

Dentro del enfoque de la gobernanza esta, es concebida como post-gubernamental. Este enfoque apunta a la necesidad o conveniencia de un nuevo proceso directivo de la sociedad más que a la reproducción del proceso directivo estructurado por la acción del gobierno. Su supuesto básico es la noción de que, en las actuales condiciones sociales, donde el gobierno es un agente de dirección necesario pero insuficiente, dotado con todas las capacidades requeridas y sus acciones aprovechan a cabalidad las capacidades. Por consiguiente, se valoran las capacidades sociales para una dirección satisfactoria de la sociedad. 

De esta manera, el gobierno es un agente legítimo y necesario para manejar la dirección de la sociedad, pero sus ideas, acciones y recursos son insuficientes para definir por sí mismo los intereses sociales y sobre todo para realizarlos, dado que los problemas y desafíos que la sociedad enfrenta tienen que resolverse para preservar o mejorar sus niveles de integración, seguridad y calidad de vida, pero su magnitud, complejidad y dinámica, rebasan las capacidades de respuesta que el gobierno posee. Dentro de este enfoque no basta la legitimidad política del gobierno debido a que la acción de gobernar incluye componentes financieros, técnicos y gerenciales, por la dirección efectiva de la sociedad. 

Este gobierno visionario es capaz de subordinar a los actores económicos, civiles y políticos en la definición de los objetivos de la vida social y de su proceso de realización, ya que, no opera en las condiciones contemporáneas de democracia, y de la autonomía de personas y organizaciones sociales en numerosos campos. Para resolver los problemas y superar los desafíos se requiere ascender a un nivel superior de información, inteligencia, recursos, organización y eficiencia que rebasa las potencialidades gubernamentales y las de cualquier actor económico y social, razón por la cual, se exigen formas sinérgicas de deliberación e interacción y asociación público-privada y gubernamental-social en una conjunción de jerarquías, de mercados y redes sociales. 

La sociedad económica y civil ha adquirido mayor influencia en la definición de los objetivos, y metas de la sociedad, así como en la definición de las normas y políticas para producir las metas sociales. La participación, es un arma decisiva para realizar los objetivos. Pero el gobierno no posee la magnitud requerida para que la sociedad se dirija hacia futuros de valía.

La gobernanza quiere decir justamente la existencia de un proceso de dirección de la sociedad que ya no es equivalente a la acción directiva del gobierno y en el que toman parte otros actores, sino que es un proceso directivo postgubernamental más que antigubernamental, Implementando un nuevo proceso directivo y una nueva relación entre gobierno y sociedad, que puede ser en modo de mando y control, en virtud de la independencia política de los actores sociales y de su fuerza de acuerdo a los recursos que poseen.

La gobernanza incluye a la gobernabilidad, en tanto requiere la acción de un gobierno capaz y eficaz, pues sin esta condición cumplida no existiría una condición esencial para ejecutar una dirección de la sociedad antes y ahora, pero el gobierno competente es sólo uno de los actores requeridos para una dirección exitosa de la sociedad. La gobernanza también significa un cambio de proceso, un cambio de modo o patrón de gobierno, que es el paso de un centro a un sistema de gobierno, en el que se activan los recursos del poder público, de los mercados y de las redes sociales. Esta conexión, es el paso de un estilo jerárquico centralizado a un estilo de gobernar asociado entre organismos gubernamentales, y organizaciones privadas, públicas y sociales.

El concepto de gobernanza, es un concepto descriptivo de los cambios en el ejercicio de gobernar y de la Administración Pública, dado que las funciones públicas, políticas, y los servicios públicos se llevaban a cabo mediante diversas formas de asociación y corresponsabilidad entre las agencias de gobierno y las organizaciones privadas y sociales. En este sentido, el concepto descriptivo se fue reelaborando en concepto teórico, con distintos aspectos en su concepción. Entre los rasgos característicos se encuentra el proceso de dirección en la gobernación de la sociedad, como el proceso mediante el cual sectores y grupos de la sociedad definen sus objetivos de convivencia y supervivencia.

La gobernanza se refiere al proceso social de definición de dirección y de la capacidad de dirección de una sociedad, pero, también se caracteriza como un proceso de dirección, estructurado institucional y técnico, en tanto la definición de los objetivos que dan sentido a la acción de la sociedad, lo que implica la referencia a un sistema de valores, el cual se plasma en principios constitucionales, normas legales de relación social e instituciones públicas y sociales, mediante objetivos y normas de producción, derivados de la ciencia, tecnología y gerencia.

Su estructuración institucional y técnica, debe ser un proceso estable, con un patrón de comportamiento que reproduzca ajustes al estilo del Gobierno. También compone un proceso de dirección de una acción colectiva, por el hecho que participan múltiples actores en su diseño y realización que, por ende, requiere una agencia de Gobierno con la función de responder o facilitar la solución de los dos problemas centrales de toda acción colectiva: la existencia de la cooperación y su eficacia.

El proceso de dirección se forma a partir de la interlocución entre grupos, sectores sociales y el gobierno, que es incluyente, simétrico, racional y pacífico, y que suele impulsar acciones para corregir y cambiar el modo de relacionarse entre los grupos sociales, con el propósito de avanzar hacia una mayor inclusión de los grupos marginados de la deliberación pública. El proceso de dirección que es producto de la participación de sociedad y el Gobierno, por ello, el Gobierno posee el papel dominante en la definición y ejecución de la dirección de la sociedad cuando ésta no es capaz.

La gobernanza es como un proceso del sentido de dirección de la sociedad, de las formas de organizarse para realizar los objetivos y el modo de cómo se distribuirán los costos y beneficios del resultado de la deliberación conjunta entre el gobierno y las organizaciones privadas y sociales. El gobierno y las organizaciones juegan roles cambiantes y recíprocos según la naturaleza de los problemas y las circunstancias sociales. En este sentido, la gobernanza es un concepto que describe y explica la descentralización que caracteriza al proceso de dirección de la sociedad, y que ha dado pie al concepto de gobernanza por redes en razón de la sinergia de los recursos públicos, privados y sociales que incrementan, la capacidad y eficacia directiva de una sociedad. 

Dentro de este contexto resaltan dos propuestas, por un lado, la de las Políticas Públicas y por el otro lado la Nueva Gestión Pública que se han difundido con presteza y son recibidas por gobierno, sociedad y academia como instrumentos de conocimiento y gestión útiles para reconstruir la gobernabilidad y dar forma a un modo de dirigir los asuntos públicos más eficaz y socialmente aceptado. La recepción de las dos propuestas tuvo buenos resultados, aunque fue demasiado optimista con respecto a sus alcances, pues no se tomaron en consideración otras dimensiones fundamentales de la acción de gobernar.

Desde su inicio hasta la fecha, las dos disciplinas han aspirado a prevenir o resolver el problema de la eficacia directiva de los gobiernos, distanciándose del modo establecido de gobernar y cuestionando los ejes que estructuran toda la actividad de Gobierno: la decisión y la gestión. Las PP ha cuestionado la débil base cognoscitiva de las decisiones de políticas del gobierno y la NGP el arreglo jerárquico burocrático de la Administración Pública. Desde su origen, las PP se ha concentrado en el proceso decisorio del gobierno, ha cuestionado numerosas decisiones por considerar que no están estructuradas cognoscitivamente y se ha presentado como una disciplina o profesión que posee los métodos analíticos apropiados para mejorar la calidad cognoscitiva de las decisiones de gobierno y asegurar así su causalidad, la eficacia social y la eficiencia económica.

La NGP, ha prestado atención a la Administración Pública, y su estructura burocrática de organización y operación, centralizada, jerarquizada, reglamentada,  precisa e inalterable, se ha presentado como una disciplina o práctica profesional que posee los métodos de reorganización y de trabajo, apropiados para incrementar la eficiencia y mejorar la calidad de la gestión gubernamental. Una característica que comparten los conceptos, métodos o tecnologías de las PP y los de la NGP es que son practicadas a partir del enfoque de la gobernabilidad o de la gobernanza y han empleado métodos y tecnologías con el propósito de restablecer su capacidad directiva, con el propósito de dar forma a un nuevo proceso de gobierno, más eficaz y más aceptado, en tanto orienta la participación de la sociedad, a una nueva gobernanza.

El auge de las PP y de la NGP se debió a que, a las políticas de ajuste estructural, que contribuían al saneamiento de las finanzas públicas con la exigencia de asegurar la eficiencia económica de Administración Pública. Así la NGP, fue asegurando e incrementando la eficiencia económica de programas, y unidades administrativas, mediante otras reformas que compartían el mismo espíritu. El salto de la eficiencia de la política y del servicio a la calidad fue algo posterior y de resultados variables. Que también evidenciaron los propósitos iniciales de incremento a la gobernabilidad o capacidad directiva del gobierno mediante los métodos y técnicas de las PP y la NGP que tuvieron como efecto generar situaciones y prácticas en la sociedad económica, civil y política, que dieron origen y forma a un modo de gobernar compartido, participativo, asociado en red con las organizaciones sociales.

La restructuración se inicia por razones de eficiencia de un nuevo tipo de relación entre gobierno y sociedad. Generando, redes de políticas, asociaciones público-privadas, democracia participativa, presupuesto participativo, contraloría social, auditoría ciudadana, y participación solidaria, generando nuevos modos de gobernar, que ha ido adquiriendo prácticas estables y se ha mostrado progresivamente más productivas, y políticamente más consensuales, aceptables, legítimas, a pesar de sus limitaciones. También se dio la aparición del nuevo modo de gobernar de la democratización, a la resurrección de la sociedad civil, al restablecimiento del sentido de lo público, que modificaron actitudes y expectativas de los ciudadanos.

La gobernanza tiene su factor crucial en el enlace entre el proceso gerencial y el proceso político-civil que ha caracterizado a las reformas institucionales, fiscales, políticas, administrativas y económicas. La nueva gobernanza es el resultado de lo que los gobiernos emprendieron para reconstruir su capacidad directiva con los grupos ciudadanos, que, con la democracia, emprendieron a participar en la deliberación de los asuntos de la realidad pública y tener control sobre su conducción.

Las reformas del análisis de las PP y de la NGP, buscan eficiencia económica, bajo el sistema gubernamental-administrativo y detonaron efectos institucionales y políticos, que tomaron forma en una nueva relación directiva de los gobiernos con las organizaciones de la sociedad. Así la democratización de los regímenes autoritarios y el restablecimiento progresivo del Estado de Derecho han generado desde la ciudadanía y la sociedad civil, nuevos modos de relacionarse con el gobierno bajo exigencias de participación y control, así como de certidumbre e igualdad jurídica. De esta manera las reformas administrativas fueron causa y efecto de las reformas político-institucionales, así como también ha sido causa y efecto de las reformas de la organización, y operación de la Administración Pública.

Lectura recomendada 

Aguilar Villanueva, Luis. 2009. “El concepto de gobernanza”. Gobernanza y gestión pública. México: FCE.

lunes, 6 de abril de 2020

REFORMAS ADMINISTRATIVAS en Latinoamérica (Dinámicas y Procesos) Jorge Neff

Administración Publica en América Latina

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Perspectiva de la Administración Pública en Latinoamérica

Neff habla de la reestructuración del sector público de América Latina dentro del contexto de los grandes cambios económicos, sociales y políticos. Ya que las circunstancias, resultados y los efectos de la región están condicionadas por las relaciones Estado-sociedad. Los sistemas administrativos se conciben como una parte inseparable de las organizaciones políticas y los cambios administrativos, impulsados por implicaciones políticas para la relación dentro del sistema.

Los cambios de las estructuras administrativas, la cultura y el comportamiento en América Latina, son el resultado de las reformas económicas y políticas. Los sistemas administrativos, de carácter legal-racional, y la Administración Pública brindan servicios bajo el margen de las reformas, las agencias gubernamentales de servicio con probidad pública, actúan ante la corrupción en pro al desarrollo nacional y regional. 

Neff esboza los rasgos estructurales, de comportamiento y actitudes presentes de las agencias ejecutivas para poder construir un modelo, de América Latina y su Administración Pública, desprendida de diversas administraciones nacionales en el gobierno central y unidades funcionalmente descentralizadas; reconoce a el sector público y a el privado, en su nivel de la élite del poder. La Administración Pública ha experimentado transformaciones inducidas desde los tiempos de colonia y ha pasado por fases de construcción de la nación. 

Los valores tecnocráticos y militaristas dominan históricamente la relación entre el Estado y la sociedad, las reformas económicas neoliberales reformaron el papel del Estado, mientras que la reducción de su centralidad pasa por, el desarrollo socioeconómico. De esta forma la comprensión profunda de la Administración Pública en América Latina debe ser explorada por un ciclo de largo plazo. 

Los puestos en el gobierno en Latinoamérica, están constituidos bajo recompensas a la lealtad a una facción en el poder, la manifestación de una burocracia neutral, representativa y responsable, de este organismo no partidista son inexistentes. Las tradiciones burocráticas y autoritarias cruzan en un orden político y social y patrimonial en su núcleo superficialmente legal-racional. También hay actitudes tradicionales hacían el autoritarismo, el formalismo, el patrimonialismo y la venalidad, que coexistieron con una mayor orientación universalista con distintas capas culturales de bienes incipientes. El Estado administrativo descansa sobre la economía de exportación y los principios de la ley y el orden, se encuentran en las funciones educativas, sociales y todas las que procuran el bienestar del Estado. 

Neff identifica una burocracia tecnocrática orientada a la productividad, surgida a lado de la administración central que se caracteriza por lo tradicional, doctrinal, patrimonial y jurídico-racional. En este Estado hay un compromiso populista manifestado en la creación de empresas paraestatales con amplias funciones en materia de planificación, regulación, y financiación. Sin embargo, la Administración Pública se mantuvo ineficaz y patrimonial, los altos mandos del Estado estaban en manos de los gobernantes militares.

En cuanto al financiamiento del déficit crónico, la inflación y la parálisis determinó el agotamiento de las políticas de desarrollo. De esta manera, el populismo fue al mismo tiempo el ataque de los dos extremos del espectro ideológico, causando inmovilismo político y administrativo. Esto impacto la legitimidad que, a su vez, afectó a los Estados administrativos más institucionalizados, mientras los que estaban bajo el régimen militar se prolongaron ante las crisis de la dominación, la profesionalización y la planificación del desarrollo, que jugaron un papel importante en la renovación de los campos administrativos de América Latina. 

Las reformas de la Administración Pública se basan en la lógica del desarrollo y la supremacía del modelo burocrático. Sin embargo, la modernización y reorganización del aparato de seguridad nacional y la lucha contra el asegurador, girar alrededor de las reformas de la Administración Pública, mantenido en gran medida la profunda transformación del aparato de seguridad en el impacto sistémico. La reestructura radical de la naturaleza del Estado latinoamericano, así como las relaciones con la sociedad civil y el sistema tuvieron que reorientarse. 

El principal legado latinoamericano es un Estado receptor, cuyo primer objetivo era gestionar las quiebras fiscales, pero esto restringía la democracia, el receptor y la desnacionalización en las áreas sociales y de desarrollo redujo el alcance y la función del Estado. Además, dentro de los niveles del Estado con una economía próspera ilegal, se solvento la corrupción sistémica que alcanzo los niveles más altos de gobierno y administración. Así, el contexto estructural de la Administración Pública y las continuidades y discontinuidades históricas dieron lugar a la coexistencia de influencias extranjeras y nacionales. 

La ampliación de las expectativas sociales y la reducción de las capacidades de la economía, marcan a los mercados emergentes de América Latina y la reinserción en el orden económico mundial, que se caracteriza por la vulnerabilidad y un crecimiento débil e inestable. Los sistemas de América Latina basados en los Estados-nación son penetrados políticamente, con un control deficiente de los actores y eventos.

Los representantes de política exterior, militar y económica son esenciales para mantener el apoyo adecuado en los sistemas internos cuya legitimidad es débil. Tanto la desilusión pública con el gobierno y la falta de sentido de las democracias restringidas están en todas partes. Con ello, el Estado no mantiene la soberanía política y económica, ni proteger la vida y el bienestar de sus ciudadanos, ni salvaguardar los derechos democráticos, solo alienta la ideología neoliberal y la política de protección de intereses empresariales. La nueva gestión pública de la privatización es, la reducción, la desregulación, la localización y la externalización, en ausencia de un orden político fuerte y legítimo, con efectos desestabilizadores.

Esta cultura administrativa constituye una adaptación racional y funcional de rasgos conflictivos presentes en las organizaciones públicas. Pero la cultura administrativa de América Latina presenta importantes rasgos universalistas y orientados hacia los logros. El impulso de la eficiencia, la eficacia, la innovación tecnológica y la probidad de la mano de la gestión pública es un fenómeno generalizado en la teoría y el discurso. El componente principal de la cultura administrativa de América Latina se define por la persistencia de la adscripción y tráfico de influencias.

Las clases de los Estados de América Latina han sido, desde los orígenes, un funcionariado derivado de la posesión de títulos oficiales. En un orden social jerárquico, la clase media le confiere un grado de respetabilidad y reconocimiento. Así le da paso al formalismo y al particularismo, en donde el primero se convierte en un mecanismo para evitar la responsabilidad, y la otra transforma el papel del funcionario en uno de dispensar favores personales, así facilita las excepciones de las normas existentes.

La relación con las prácticas de carácter democrático y los gobiernos hace que los funcionarios asuman una actitud de arbitrariedad y desprecio por la opinión pública. Esta actitud, especialmente a los estratos más bajos, es un fenómeno generalizado no sólo en el gobierno, sino también en el sector privado. Los intentos de territorialización y localización no hacen que la administración sea más responsable, democrática y cercana a la gente. Por eso, el centralismo se manifiesta aún más en las relaciones Ejecutivo-Legislativo.

La forma de gobierno es de preponderancia presidencialista, donde el poder legislativo es un instrumento débil de controles y equilibrios, donde los valores, el comportamiento y las expectativas del administrador, tienden a reflejar una visión de lo público de las cosas, definido por los niveles de concentración del poder y las decisiones que fluyen hacia la parte superior. Por lo tanto, el sector público de América Latina es el resultado de un proceso continuo de inmersión, aculturación y socialización, cuyos conductores son estructurales.

Las reformas y otras innovaciones se originaron en el ámbito de la cooperación técnica internacional. Los diversos puntos de vista de la administración coexistían, pero no se fundían en una síntesis cultural. Los principales vehículos de la reproducción de la cultura administrativa son, sus niveles más básicos, que consisten en la familia, el sistema educativo, los grupos y la experiencia directa con el servicio público. También las diferencias de clase son muy importantes en América Latina, la identidad social es una función de la ascendencia, el barrio, la educación, gustos, sexo, etnia y el idioma.

La maquinaria administrativa del Estado no puede ser vista, solo como un instrumento que aplica políticas, también es un estandarte socio-político con una multiplicidad de funciones latentes relacionadas con el mantenimiento del orden sociopolítico. Lo más significativo dentro de esta organización es la presencia de numerosas agencias y actividades heredadas de la administración, donde se incluye la educación de masas, salud, seguridad, vivienda, crédito popular, remos de marketing y los monopolios comerciales, servicios públicos, medios de transporte y empresas industriales.

Esta transición, ha sido demasiado lenta en el afianzamiento institucional y simbólico de las empresas. El legalismo y el formalismo son términos casi sinónimos de la Administración Pública. En donde las entidades públicas son organizaciones formales que tienen su origen, en los instrumentos de la misión y forma, que están explícitamente previstas por la ley, y esto se vuelve el fuerte en las sociedades.

En América Latina la Administración Pública es formal, dentro de la convivencia de dos sistemas administrativos, uno central y otro descentralizado. El central está hecho de los ministerios, organismos y servicios. Mientras que el sector descentralizado, está constituido por el control semi-autónomo y organismos reguladores, que brindan servicios funcionalmente descentralizados, en empresas estatales. Los órganos desconcentrados son expuestos en la legislación que les concede en relación operativa, la independencia legal, presupuestaria y de personal de los organismos centrales, la independencia personal de los organismos centrales, que operan bajo las disposiciones privadas de la ley.

Esta descentralización funcional se ha ido reemplazado por la privatización, la desregulación y la reducción de personal, de esta manera, la institucionalización de las nuevas funciones horizontales, de los sistemas operativos es más convencional, respecto a la planificación presupuestaria, financiera y de gestión de personal, y de los controles legales y contables.

Las nuevas estructuras se ocupan de cuestiones emergentes, por ello, para cumplir los organismos de nivel presidencial se establecen esfuerzos bajo la rúbrica de la administración del desarrollo, que se utiliza como una definición más amplia del sector público. Además, los organismos centrales, tienen como objetivo la reforma que abarca a los gobiernos locales, al poder judicial y al proceso de privatización. Estas oficinas están también en el mandato de mejorar la capacidad administrativa y de construcción de capacidades de gestión en el gobierno.

La modernización del poder judicial, simplifico a los procedimientos y la transparencia al proceso judicial. Así que el cambio de administración en América Latina ha sido en su mayor parte con la presencia de actores externos, que desarrolló a las élites locales la modernización, la presencia de misiones y consultores internacionales del desarrollo de la administración, y la nueva gestión pública que fue un ajuste estructural a los programas.

La reforma administrativa desde el interior ha sido menos parciales y estas localizadas en reactivos de discontinuidades profundas. Una excepción más notable es el conjunto de la experiencia en la movilización autónoma. El denominador común de toda la reforma administrativa en América Latina, ya sea interna o externamente es inducir, su mercado a un carácter político. Así el marco de la política trabaja para la cooperación internacional siendo que es neoliberal. Los mercados, la planificación y la intervención del gobierno son fundamentales, aunque, esta política está supeditada a la aplicación del Estado fuerte.

El corolario administrativo ha sido el movimiento de la Administración Pública a la Gestión Pública. Por consecuente se redujo el personal del gobierno haciéndolo más responsable y transparente convertirlo en un mecanismo más eficiente para la prestación de servicios. El papel del Estado en virtud de este modelo es fundamentalmente subsidiario y detonan en las directrices principales que son proteger el funcionamiento del mercado y la propiedad privada.

Se produjo una redefinición de los roles del Estado en toda América Latina, manifestando una transición entre dos modelos. El keynesiano del Estado administrativo, cuya misión principal era el logro de un desarrollo natural, y el Estado receptor, cuya función se desplegaba en la gestión del ajuste estructural. Esto dio paso a un impulso para la mejora de las normas de modernización, nuevas inversiones y mejores redes. En este contexto la nueva gestión pública para América Latina, constituye una llamada a la reconstrucción de un paradigma administrativo.

El sistema administrativo de América Latina es peculiar respecto a su complejidad de realidades nacionales. Incluyendo características como la dependenciabde la perpetuación de las estructuras sociales rígidas y particulares, la vulnerabilidad económica, y la debilidad del crecimiento, la institucionalización, la marginación social y la polarización social. Todo esto lo ve reflejado en los altos niveles de ambigüedad e incertidumbre. Donde las transformaciones estructurales tienen lugar, sin embargo, la cultura administrativa y el comportamiento persiste, por consiguiente, la economía política de la reforma se ha caracterizado por una tendencia para el mantenimiento del statuquo nacional y regional.

Los sistemas administrativos en América Latina, exhiben atributos formales de la burocracia, las reformas afianzaron ciertas características. Sin embargo, la presencia de la legal-racional, no constituyen indicadores sustantivos, de respuesta, de la eficacia o de rendición de cuentas democrática. Por lo tanto, la formalidad del modelo jurídico-racional esconde la realidad de la burocracia, donde los procedimientos complejos y adornos técnicos están orientados a una mezcla disfuncional de la resolución de problemas.

Esto ha sido acompañado por la desregulación, la reducción del tamaño de la Administración Pública y una transferencia de muchas de las funciones públicas en las agencias privadas. Los sistemas administrativos son directamente afectados por las circunstancias y el desafío se deriva de un esfuerzo concertado a la modernización a lo largo de las líneas de las prescripciones de los gobiernos occidentales y los organismos internacionales.

Esta alteración no se tradujo en una mayor eficiencia sustancial, ni en la eficacia de hacer las cosas para el público, ni parece llevar a cabo una profunda transformación de las prácticas administrativas. Un problema fundamental en América Latina es la ausencia de la ciudadanía en el ámbito público, mientras que las demandas sociales en el sector público abordan a los problemas de montaje y ofrecen más servicios. Lo que sucede es un conjunto de frustraciones crecientes que son resultado de la incapacidad de los sistemas políticos y sus burocracias para solventar los problemas más básicos que enfrentan las personas en su vida cotidiana.

Las prácticas administrativas en América Latina se encuentran inmersas en una matriz cultural más amplia, que contiene los valores, comportamientos y la orientación hacia el entorno físico, económico, del sistema social. De esta forma la corrupción en América Latina no sólo es pública si no es sistémica. La extracción de recursos, el individualismo posesivo, las familias amorales, una conciencia cívica débil, una tendencia a imitar lo moderno, la configuración de una mentalidad conservadora, con un doble rasero ético, genera la falta de capacidad, para anticipar y hacer cambios de políticas estratégicas.

Las reformas administrativas que promueven la privatización, la reducción del papel del Estado, la desregulación, la reducción de personal, externalización y la descentralización formal, no abordan las cuestiones fundamentales de la desigualdad, y de la falta de democracia en las formas administrativas.

Cualquier reforma administrativa profunda implica cambios tanto estructurales como ideológicos, la reestructuración administrativa, la modernización, la necesidad de abordar en primer lugar directa o indirectamente, la naturaleza de la cultura administrativa y la cuestión de la democracia, o la falta de democracia en la región y la cultura administrativa es algo heterogéneo y dinámico. Esta encrucijada entre el liberalismo y la democracia se encuentra en el núcleo del problema de los gobiernos de toda América Latina.

Lectura recomendada 

Neff, Jorge. 2003. Public Administration and Public Sector Reform in Latin America. Guy Peters, Handbook of Public Administration. London: Sage.

domingo, 5 de abril de 2020

DESCRECIMIENTO : Una Alternativa Ecológica y Económica para las Sociedades. (Gobiernos Comunitarios) RAÚL OLMEDO

Alternativa Económica

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Sistema Económico Alternativo
Foto original aquí.

Resulta ser un buen ejercicio de reflexión pensar y repensar nuestra realidad, no solo porque vivimos y convivimos en un mismo mundo, sino porque, las dinámicas con las que nos relacionamos día con día siempre son las mismas, vivimos en un mundo que está en constante movimiento y que parece seguir una inercia que no para dentro de las veinticuatro horas del día, porque mientras que en una parte del mundo es de noche por la otra parte es de día, y en este sentido, se sigue una dinámica que no para la actividad humana en un ciclo de constantes interacciones que parecen no descansar ni un segundo.

A pesar de lo diferente que se puede percibir esta realidad mundial en cada uno de los países que conformamos este planeta, las diferencias no son del todo radicales, ya que, todos vivimos sumidos bajo un mismo esquema sistémico, que engloba a los factores económicos, productivos y consumistas en relación a los estándares globales, que determinan características idealizadas para alcanzar un crecimiento económico que propicie el desencadenamiento que otros rasgos sociales reconocidos como ideales y fundamentales para el desarrollo de todas las naciones.

En este esquema universal es fácil asumir que todos los que habitamos en este mundo nos vemos influenciados bajo estas características que todos reconocen como "necesidades primordiales” que incumben a todas las naciones; dentro de este panorama tan amplio también es preciso establecer que en la sinergia de esta dinámica tan familiar para todos, se pueden vislumbrar características que nos permiten identificar que nuestra realidad global si puede verse alterada, según el punto de vista con el que se mire y actue, esto nos presenta una la visión de un mundo que se divide en dos grandes bloques, y que de acuerdo a sus características pueden llegar a dimensionarce distintas interpretaciones de una misma realidad mundial.

En primer lugar podemos observar una categoría mundial que identifica y clasifica una serie de características específicas que hacen que haya claras distinciones entre los diferentes países, poniendo por delante aquellos denominados países desarrollados o de primer mundo, los cuales tienen las mejores condiciones de vida en relación a los índices de desarrollo económicos (PIB) y humanos, los niveles óptimos se presenta en las naciones que es su mayoría tienen  un gran poderío económico gracias a las actividades productivas que generalmente realizan sus empresas privadas en todo el mundo, (empresas transnacionales que mantienen el monopolio de algún bien o servicio) por ello el ritmo del mercado combinado con el ritmo de oferta y demanda mundial hacen que la fuerza del esquema productivo actual, (capitalista) se vea reforzado y cimentado bajo el paradigma de la globalización mundial, que determinan las dinámicas y las tendencias globales que permean nuestra realidad.

Dentro de una segunda escala se nos presentan los países en vías de desarrollo o subdesarrollados, los cuales se identifican como aquellas naciones, en las cuales las dinámicas económicas capitalistas se han instaurado generando un crecimiento que es determinado por las grandes empresas trasnacionales, los principales bancos mundiales (que manejan el capital mundial) y en cierto sentido por los sistemas políticos y financieros que permean en todas las esferas sociales incorporándolas a los esquemas económicos predominantes; lo que hace la gran diferencia dentro de estos países en comparación con los países desarrollados es que estos tienen menor campo de maniobra de acuerdo a las posibilidades de crecimiento y desarrollo, ya que se ven obstaculizados y acotados en sus dinámicas de crecimiento lo que no les permite producir como producen otros sistemas económicos más desarrollados.

Esto nos esboza un planteamiento que se deriva de todas estas tendencias de crecimiento en la actualidad, las cuales están teniendo consecuencias negativas no solo por parte de los países más desarrollados o con más capacidad capitalista, sino que es un fenómeno que atenta contra todo el planeta, tanto en el sentido económico como más críticamente en el sentido ecológico o ambiental, porque “lo que crece por un lado decrece más fuertemente por el otro”.[1]   

Gran parte de este discurso versa sobre una un paradigma que se puede resumir en una sola interrogante del ¿Por qué unos viven y se desarrollas mejor que otros dentro de este sistema económico? La respuesta a esta pregunta puede venir de diferentes enfoques pero una de las que más sobresale, es la que enfatiza sobre una lectura mundial en donde hay que tener en mente que todos habitamos un mismo planeta, y por tal razón todos disponemos de una limitada cantidad de recursos que son utilizados en pro del crecimiento económico de las naciones, entre estos recursos encontramos desde la misma tierra para sembrar y cultivar diversos productos, hasta elementos tan codiciados como los minerales, (oro, cobre, plata, etc.) el petróleo (gasolinas), el gas, el agua y una cantidad enorme de recursos materiales utilizados en la producción de la mayoría de los bienes y productos que se intercambian en el mercado mundial.

Bajo este precepto hay que tener en cuenta que el crecimiento de las naciones conlleva a una sobre-explotación del planeta en relación a sus recursos lo que ocasiona, una inestabilidad ambiental que desencadena una serie de reacciones nada positivas para el planeta y para la humanidad. Por ello es visible que el ritmo acelerado de vida de las sociedades actuales está sujeto a un modelo económico y productivo igual de acelerado, el cual tienen una única finalidad, buscar un crecimiento de las sociedades a nivel productivo y por consiguiente a nivel de consumo, esto a su vez genera un nivel más elevado de crecimiento económico de los países, el cual  supuestamente propicia el inicio del esquema ya antes mencionado en el cual los países aspiran a tener mejores condiciones de vida para desarrollarar mejores posibilidades para sus sociedades.

En este sentido, es pertinente recalcar que dentro de este esquema hay algo muy claro, podemos localizar a los actores que intervienen en esta dinámica puramente capitalista, ya que tenemos (como ya antes se mencionó) que los mayores beneficiados y los que están en la cima de esta cadena jerárquica que generan el funcionamiento de este sistema económico son los grandes consorcios corporativistas (productores) junto con los líderes banqueros (créditos) quienes junto con otra cantidad de actores (medios de comunicación masiva, gobiernos) complementan este sistema en el cual, estos actores  generan un ciclo de retroalimentación consumista y productivo, mientras que los otros actores como la sociedad (consumidores) son quienes se presentan como el eslabón que le dan vida a esta dinámica económica al estar incrustados en un mecanismo que parece no mostrarles otras alternativas.

Por lo tanto, es cierto que las sociedades actuales se encuentran en una encrucijada muy complicada ya que debido a este esquema económico las personas se bloquean y no piensan en otras alternativas, pues se encuentran sujetos a un sistema que les obliga a consumir (obsolescencia programada) y se ven aprisionados por una constante publicidad que los motiva a ser parte de este sistema económico, que su única finalidad es crecer por crecer con la justificación de que el crecimiento económico, (no el desarrollo económico) es la única vía que se tiene para poder aspirar a un nivel superior de vida y para mantener y superar un estatus entre los países más desarrollados.

En este sentido, el sistema económico de crecimiento ha llegado a un punto en el cual ya no se puede soportar, debido a que el crecimiento desacerbado tiene como consecuencia una fuerte crisis en el medio ambiente y en la vida de todas a las personas dentro del modelo de economía mundial capitalista, por esta razón se cuestiona el modelo de crecimiento ya que este no es sostenible de ninguna forma, debido a que como ya se mencionó, los recursos son escasos y cada acto en pro del crecimiento consume muchos recursos que no se pueden volver a recuperar; por tal razón, es necesario voltear hacia otras alternativas que impliquen realizar un efecto contrario al crecimiento económico y que impacte de manera favorable a escenarios locales y que permitan incorporar nuevos esquemas económicos reducidos, que propicien nuevos valores, nuevas sociedades y nuevas oportunidades de organización social; por ello se ha plantea un modelo alternativo basado en el descrecimiento.

Dentro de este esquema de descrecimiento hay que tener en cuenta que esta corriente teórica está planteada desde un enfoque social de iniciativa comunitaria y vecinal por lo que este concepto debe de ser descrito “no como una alternativa al crecimiento sino como una matriz de alternativas que permitirán reabrir el espacio a la creatividad humana, una vez eliminado el yeso del totalitarismo económico”.[2]

El descrecimiento se puede identificar como una matriz de alternativas que tiene por finalidad concretar un esquema de economía local, esto se refiere a que el sistema económico de las naciones tiene que ceñirse desde la forma más simple posible, un sistema económico micro o por localidades que en su conjunto incentiven la creatividad humana, en este sentido, las relaciones humanas tienen una importancia fundamental; además, se plantea la expulsión de prácticas como la propiedad privada, los medios de producción y la acumulación ilimitada del capital así mismo la dinámica de producción y consumo pasa a segundo plano, con la ventaja de que los recursos utilizados son los mínimos, y en su mayoría se aprovecha la energía de la mano de obra para concretar este sistema de descrecimiento convivencial.

Estas implementaciones a su vez reducen el peso sobre el medio ambiente de cargas que no aportan satisfacción (necesidades ficticias), en este sentido el descrecimiento no es el crecimiento negativo, no significa necesariamente una regresión de bienestar, lo que plantea el descrecimiento es salir de la economía convencional de las empresas trasnacionales ya que se cuestiona la economía en la teoría, en la práctica, y pensamiento. Esto está respaldado por la priorización de los valores como el altruismo, la cooperación, el gusto por el trabajo bien hecho y la cooperación, ya que los valores actuales son sistémicos, estimula al sistema y lo fortalecen obstaculizando el avance de las comunidades desfavorecidas bajo las características del sistema actual.

Esta nueva sociedad del descrecimiento plantea la recuperación del sentido de la mesura y una huella sostenible desde el punto de vista ecológico, a su vez se trata de encontrar la felicidad en la convivencia y no en la acumulación de aparatos”.[3] También se trataría de reconceptualizar lo que entendemos por pobreza, escasez y desarrollo e idealizarlo como algo más accesible y simple para todas las comunidades; es prudente hacer un acto de reflexión respecto a estas ideas ya que la elaboración y el traslado a la acción de estas prácticas, tienen grandes tintes de utopía social, en donde se necesita un cambio total en el paradigma económico actual en busca de un enfoque que se simiente en preceptos tan claros como la cooperación y el altruismo como la base de la sociedad y que las estructuras económicas se constituyan a la medida del ser humano, a su vez se  piensa también en redistribuir al acceso a los recursos naturales y a la riqueza que facilite un reacomodo en las estructuras económicas que predominan en la actualidad.

Dentro de la producción local las premisas se orientan a Potenciar los bienes duraderos, además de  conservar, reparar y reutilizar los bienes para que las energías utilizadas se aprovechen a su máxima capacidad, a su vez, se impulsa y propicia la producción a escala local y se priorizan los cultivos agroecológicos como una de las principales fuentes de economía y con una nueva conformación social que unifica este esquema integrador con la intención de detener el crecimiento; ante todo esto no hay que perder de vista que todas estas alternativas tienen un mismo objetivo el cual se disgrega de la siguiente consigna: El actual crecimiento económico es insostenible: hay que frenarlo y decrecer”.[4]

No hay duda que este planteamiento y esta teoría del descrecimiento se vislumbran como un nuevo esquema innovador y deseable de acuerdo a la preocupación ambiental sobre los recursos escasos y la contaminación ambiental, aspectos que desde hace ya muchos años están dentro del foco de atención y preocupación del todo el mundo, pero no todo es tan simple como implementar esta ideas y ya, la teoría del descrecimiento también se vislumbra como un sistema generador de muchas dudas teóricas, ya que en la práctica parecen impensable o poco viables para nuestras sociedades actuales, pues hay un espacio de incertidumbre y desconfianza hacia esta teoría ya que es sumamente radical y en gran medida se ve como una utopía social que en su consolidación tiene muchas trabas, que necesita sobrepasar ante una sociedad encapsulada bajo una dinámica que hoy en día ya es totalmente natural.

Una cosa si es clara en este contexto, el crecimiento actual es sumamente preocupante, ya que la carga que tienen el planeta limita mucho la posibilidad de continuar con este ritmo, hoy en día ya no hay nación que pueda permitirse lujos innecesarios y se tiene que empezar a pensar en otra forma de convivencia, estabilidad y desarrollo económico, social, político e inclusive cultural entre todas las sociedades que habitamos este planeta, por lo que el horizonte de esta utopía denominada descrecimiento es la sustenibilidad ambiental y la justicia social, que precisan de cambios profundos en el tejido cultural de nuestras sociedades.

Para reforzar lo anteriormente expresado y analizado es pertinente visualizar detenidamente nuestra propia realidad, que nos permita visualizar un mayor  panorama de la situación actual, para ello es preciso analizar nuestro propio entorno, si partimos de la ideología predomínate de nuestras sociedades actuales respecto a que el crecimiento económico es el eje toral para la evolución beneficiosa de todas las localidades, tenemos que empezar desde el ámbito capitalista, lo que nos evoca la idea de un crecimiento encaminado a el mejoramiento industrial que se traduce a “mejores oportunidades” de vida para las comunidades, ya que, contempla una inversión que fomenta el empleo y facilita varios elementos a favor de una mejor calidad de vida.

En una cuestión fidedigna esta hipótesis podría ser cierta entre paréntesis, porque en primera instancia tenemos que a nivel global hay muchas localidades que son enfrascadas dentro de una dinámica de “modernización” incentivada por innovaciones comerciales que se traducen solo en cadenas de comercialización, las cuales crean un bienestar ilusorio que no encamina a un desarrollo homogéneo; de aquí surge otro inconveniente ligado precisamente al crecimiento económico en donde localizamos que este fenómeno industrial está centralizado de tal forma que las periferias que quedan fuera de este estatus. Esto lo que ocasiona es que haya un funcionamiento totalmente centralista en donde las desigualdades se hacen más entonadas y generan una anti-sociedad enferma por la riqueza.

Bajo esta circunstancia es preciso visualizar que las zonas más desarrolladas en el mundo ha estado sujetas a un “crecimiento” desigual que lo único que logra generar son inequidades e injusticias para la mayoría; en este sentido, las oportunidades de explotar actividades verdaderamente beneficiosas para el desarrollo de las comunidades es cada vez menor en posibilidades, ya que la mentalidad productiva de las personas esta encasillada en una sola vertiente, que a su vez obstaculizan la creatividad humana para buscar soluciones innovadoras que salga de esta dinámica del mercado, por ello es importante respaldar y apoyar iniciativas sociales que posibiliten algún cambio positivo en todas las comunidades, esto resultaría un punto clave para reconceptualizar las necesidades actuales.

Gran parte de esta dinámica tan centralista y altamente excluyente tiene su raíz dentro de la dimensión de las instituciones de gobierno, las cuales según los parámetros institucionales establecidos deben de cumplir con una finalidad según su misión y visión, pero en ocasiones las instituciones actúan bajo los mecanismos de una función simuladora, en donde la finalidad de sus respuestas, no se enfoca en erradicar o mejorar las condiciones de vida y desvanecer las desigualdades sociales, sino que realmente su finalidad es mantener una idea de esperanza y de ayuda social por ello, las acciones ejercidas por estas instituciones están dirigidas a mediar a estas zonas con un discurso que les permita mantenerlos en un status favorable para las grandes empresas que están instauradas en todas las zonas, por ello, las instituciones son contraproductivas ya que estadisticamente  y dentro del marco de percepción en los entornos ciudadanos parece que los problemas sociales no se erradica, y aún peor siguen igual o más presentes, por esto parecen tener una lectura inversa que se traduce en más de estos efectos negativos que en la reducción. Hoy las acciones gubernamentales más enfocadas se llegan a considerarse como un negocios institucional aprovechando de los bienes y servicios públicos a costa de la desesperanza social. (Educación, salud, seguridad, trasporte, agua etc).

Por lo anterior se puede concluir que la contraproductividad es inherente a las instituciones del mundo industrial, así como para la economía industrial es inherente su carácter destructor, cuando que pretende ser productor.”[5] Tomando esto como referencia es sensato pensar que hasta el día de hoy se cuenta con toda una estructura que se va escalonando desde un esquema jerárquico que cubre todos los aparatos Estatales haciendo que la dinámica global de la economía siga los mismos parámetros en todo el mundo por ello, se puede determinar que “tanto el crecimiento de la economía como la gobernabilidad en el Estado son el resultado de la contraproductividad (productividad al revés) de las instituciones de la sociedad industrial. La contraproductividad expresa la perversión y la corrupción de las instituciones sociales modernas.”[6]

En este sentido se puede identificar que la persistencia de estos problemas en gran parte esta sujetas a una espiral que se transforma en un ciclo que se retroalimenta a sí mismo y que impide que las acciones colectivas en la comunidad puedan desarrollase con un aspecto favorable; es de principal importancia que las comunidades logre recrear y construir una cultura vecinal que les permita en un periodo más largo, concretar organizaciones las cuales sea las piezas clave para generar una estabilidad local que se regenere de raíz para reproducir intervenciones propias y producciones locales (creatividad humana). Por ello es importante también que se incentiven aspectos económicos más accesibles en relación a la producción y consumo de bienes y servicios, se necesita mejorar mecanismos de comunicación entre las instituciones y los ciudadanos, así como entre la misma población, esta situación se tendría que meditar en la medida de buscar alternativas conjuntas que permitan una interacción más horizontal entre los involucrados en estas problemáticas sociales.

A su vez, se necesitan políticas públicas y no políticas de gobierno o corporativistas, se necesitan mecanismos que permitan que la participación ciudadana realmente tenga un impacto significativo en la estructura social de todas las comunidades desfavorecidas. Así mismo se necesita el apoyo propositivo hacia las pequeñas y medianas empresas que reactiven la economía local que sustenten a estas zonas marginadas y de retraso social, a su vez, esto permitiría una expansión de los puntos de crecimiento fomentando una mejor distribución de los recursos, ya no tan centralizado.

Esta dinámica versaría a su vez en un proceso que parta del adelgazamiento de estas instituciones y se involucre con la participación activa de las personas ubicadas en las peores situaciones de desigualdad. Dentro de este esquema el equilibrio es pertinente ya que se las iniciativas surgidas por las instituciones deberían estar más orientadas al fortalecimiento de una base sustentable de acuerdo al tipo de actividades realizadas de la localidad, impulsándolas a una retroalimentación que permita que todas las zonas refuercen e incentiven la creación de este tipo de actividades.

Es importante nunca perder de vista que estas modificaciones o transformaciones tanto en el ámbito de la forma de pensar y en la forma de interactuar encaminada a las nuevas dinámicas de organización deben primero solventar el paradigma actual en donde el Estado y sus instituciones han encontrado en un largo periodo de descomposición que no solo los hace cada vez menos eficientes para resolver las necesidades de la ciudadanía sino que además los vuelve contraproducentes, es decir, que producen los efectos contrarios a los que debían producir”[7]

Aunado a esto también es importante vislumbrar que dentro de este esquema “El mercado, por su parte, a la vez que invade todos los dominios de la vida social, e incluso de la vida íntima de la familia y de la persona, excluye a sectores cada vez más amplios de la sociedad a través del desempleo y de la quiebra de los productores de bienes y servicios que no alcanzan el grado de competitividad requerido por la mundialización o globalización de la economía.”[8]

Bajo este panorama es proclive reflexionar sobre ¿Qué es lo que realmente queremos? Y sobre ¿Qué estamos dispuesto a hacer para cambiar nuestra realidad? Bajo la contextualización descrita, es importante reconocer nuevas tendencia y redirigir nuestro rumbo hacia un camino más palpable para nuestras sociedades por ello es indispensable dar una oportunidad a algo diferente que nos permita establecer un complemento generador de un “desarrollo local (municipal y comunitario), la descentralización, la regeneración de la ecología, la reducción del consumo de energías fósiles que calientan el planeta, son los efectos multiplicadores de estas estrategias para la superación de la pobreza. Lo más interesante de estas estrategias es que surgen no del gobierno sino de la sociedad, y que incluso prescinden de las ayudas y subsidios gubernamentales.”[9]

Lo importante de estas organizaciones comunitarias que incentiva la participación ciudadana ya son una realidad hay prueba tacita de que una coordinación y organización bien dirigidas, junto con un rediseño en la forma de pensar y de concebir nuestras formas de interacción deben de reagruparse para generar una cultura vecinal que se consagre en la consecución de una legislación plena, que tenga su preámbulo en el seno de todas las comunidades y sociedades en un ámbito local o municipal. Sin embargo “Aunque estas estrategias alternativas todavía tienen un alcance limitado en virtud de la dominación hegemónica del sistema financiero y económico internacional, sin duda perfilan vías para la transformación de la economía mundial, hoy en proceso de decadencia y causando más daño que bien a la humanidad y al planeta.”[10]

Por ello para pensar e idealizar este sistema “Necesitamos pasar de un municipio administrador a un municipio organizado de la sociedad y promotor del desarrollo integral, que sea capaz de desencadenar procesos de desarrollo endógeno, a partir de las propias fuerzas de la comunidad. Necesitamos con urgencia una revolución de la mentalidad que revalore las fuerzas propias de la sociedad, que amplié la conciencia del periodo histórico que nos ha tocado vivir y del papel que debemos desempeñar, y que genere la voluntad para hacer lo que tenemos que hacer. Lo que no hagamos por nosotros mismos nadie lo hará por nosotros”[11]



Bibliografia:

[1] Olmedo, Raúl. Para comprender a México I. ¿Crecer o descrecer? Megatendencias. México. Edit. UNAM, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 2009. Pág. 153

[2] Olmedo, Raúl. Óp. cit. Pág. 158

[3] Ibídem, pág. 157

[4] Ibíd., pág. 140

[5] Olmedo, Raúl. Para comprender a México II.  La contraproductividad del crecimiento económico. México, Edit. UNAM, 2010, Pág. 19

[6] Olmedo Raúl. Óp. Cit. Pág. 20

[7] Olmedo, Raúl, Participación ciudadana y organización vecinal. México, Edit. Comuna, 2007 Pág. 10

[8] Olmedo, Raúl, óp. Cit. Pág. 10

[9] Olmedo, Raúl. Para comprender a México III. Organización y pobreza. Los grandes desafíos. México, Edit. UNAM, 2011, Pág. 12

[10] Olmedo, Raúl. Óp. Cit. Pág. 13

[11] Ibídem. Pág. 222

viernes, 3 de abril de 2020

GERENCIA PÚBLICA, problemáticas y propuestas. (Estados Unidos y México) Lynn Lawrence.

Gerencia Pública México y Estados Unidos  

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Características de la Gestión Pública

Las condiciones que dieron inicio a las Reformas a la Gerencia Publica fueron, el cambio de la interdependencia del mundo económico después de las crisis, y las expectativas crecientes de los ciudadanos, después de la guerra fría, se vivieron grandes cambios que necesitaban una respuesta inmediata del gobierno, implementándose nuevos modelos económicos. Cambio la realidad económica y la realidad social y los ciudadanos se empezaron hacer del poder para exigir al gobierno que las políticas y la Administración Pública fuera de acuerdo con sus necesidades de la mano de una forma honesta y eficaz; se tenía voz y voto en las tomas de decisiones. 

La Gerencia pública tuvo problemas al no encontrar un equilibrio entre el capitalismo y la democracia, también con el roce constante que se tenía con el Estado, de esta manera su objetivo se va enfocando realmente de los resultados que pretenden obtener con las reformas de la Gerencia Publica, tanto en los presupuestos, como en los procesos, en donde confluyen distintos factores dentro de la mayor eficiencia en las tasas más altas de insumos, mayor efectividad, menos situaciones de inseguridad o insatisfacción e incremento en la capacidad o flexibilidad en el total del sistema administrativo. 

Pero, estos objetivos no se pueden cumplir, ya que, los ahorros no se consiguen como se esperan y pueden suceder varios conflictos de costos y no de reducción de costos. En los procesos al hacerlos ágiles se pueden beneficiar más a algunos sectores de la sociedad creando así una discriminación involuntaria, de esta manera, la eficacia y efectividad tienen una dificultad para medirse en cuestión de resultados y por lo tanto para exponerse como formas de control. La capacidad de los funcionarios pueden no ser verdad por eso para hacer un verdadero cambio se deben concentrar en la realidad y no propuestas basadas en un ideologismo. 

Estas reformas se basaron principalmente en un cambio total en la forma de gobierno sustituyendo su estructura central establecido por la cultura privada, encaminada por el comercio y el mercado, que termino por expirar principalmente por las constantes presiones de las organizaciones financieras y sobre todo por la exigencia de la sociedad para generar un mejor gobierno. Dentro de sus principales consignas estaba poner en marcha proyectos para mejorar las cuestiones administrativas y gerenciales, generando propuestas de reformas a la burocracia en términos de capacitación, restructuración en Administración Pública, elaboración de políticas y desarrollo de recursos humanos en un proceso redondeado que cubría cada aspecto administrativo. 

De la primer reforma se esperaba una mayor planeación de los presupuestos y la Administración Pública dirigidos principalmente a la obtención de resultados por la actividad gubernamental, logrando esto mediante la despreocupación por los insumos para la producción de bienes y servicios, planteando varios puntos de petición al Poder Ejecutivo sobre rendición de cuentas en base al desempeño no en base al cumplimiento de reglas, por lo cual era importante que la burocracia fuera profesionalizada y capaz de construir objetivos. 

Principalmente esta reforma se caracteriza por la desconfianza a la administración profesional y de las complejas maquinarias administrativas. Los resultados en la Administración Pública Estadounidense se presentan lentos y gradualmente. De esta forma las nuevas direcciones de la administración y políticas públicas están construidas en torno a una fuerza de trabajo leal, motivada y creativa. Pero mucho más importante son los cambios menos visibles y menos publicitados respecto al papel de la ley en las sociedades modernas y al papel de la ley administrativa en la Administración Pública. 

Los sistemas administrativos heredados resultaron lentos, inflexibles e insensibles a las cambiantes necesidades humanas y a las nuevas circunstancias. Desde una perspectiva internacional estos sistemas donde existían el estatismo, el centralismo burocrático, la planificación central y la administración científica o tecnocrática están condenadas a extinguirse por completo pues son modelos obsoletos. Por el otro lado, las tendencias están orientadas a el aparato del Estado benefactor, la idea de la burocracia de representación, la regulación del mando y el control. 

Por estas circunstancias se proclamaron cambios en el modelo básico del ejercicio de gobierno utilizado en Estados Unidos. Ellos sostienen que un creciente espíritu de innovación ya ha provocado que una gran mayoría esté convencida de que el viejo paradigma del ejercicio de gobierno, se cambie al paradigma burocrático. Los esfuerzos que realizan individualmente agencias y funcionarios públicos por adaptarse a las nuevas circunstancias se sumaron al cambio, en donde las reformas representan un cambio de paradigma. 

El nuevo paradigma ha recibido muchos nombres, como posburocrático y entre otros términos, gerencialismo, la nueva administración pública, administración pública basada en el mercado y gobierno empresarial. De esta manera la Reforma administrativa pone más atención en los resultados y dar un mayor valor a los recursos, a devolver la autoridad y aumentar la flexibilidad, a fortalecer la rendición de cuentas y el control, a orientarse al cliente y a los servicios, a robustecer la capacidad de desarrollar estrategias y políticas públicas, a introducir la competencia y otros elementos del mercado, así como cambiar el tipo de relaciones con otros niveles de gobierno. 

El papel del gobierno se encuentra bajo un intenso escrutinio y, en un gran número de lugares, produjeron demandas parlamentarias y públicas por el cambio. Si bien es menos visible y está menos documentado como resultado de esta falta de atención, el redescubrimiento del poder y la importancia de la ley pública para la rendición de cuentas democrática es, al fin, un movimiento más poderoso, resistente y originario. Además, tiene implicaciones de largo plazo para la Administración Pública, las cuales, son distintas a las de cualquier otro paradigma.

La burocracia pública ha sido el principal vehículo para dirigir los asuntos del Estado-nación moderno. Y las organizaciones burocráticas modernas que abarcan un gran número de funciones son la culminación de un largo proceso de centralización y acumulación de poder. En donde el Estado administrativo moderno en Estados Unidos se fundó en el principio de la separación de la política y la administración, una dicotomía que es la ideología que da forma a la Administración Pública Estadounidense, ya que parece asegurar ordenadamente la administración.

El caso de México se maneja desde la perspectiva del periodo revolucionario, en donde México ha sido una administración de Estado de partido dominante, en contraste con los países de influencia británica, francesa y japonesa. La burocracia ha resultado ser tanto la solución como el problema, pues es un aparato que proporciona estructura y continuidad a los Estados modernos al mismo tiempo, amenaza el control democrático y de partido. De esta manera, el poder burocrático comenzó a intensificarse en la década de los ochenta, que impulsó a la Administración Pública al descubrimiento de nuevos paradigmas.

Ante esta gama de posibilidades, el surgimiento de un paradigma posburocrático no comprende el meollo del asunto, ya que es difícil imaginar que se alcance un gobierno empresarial y gerencial sin transformar primero la naturaleza del Estado moderno y sus políticas. En realidad, el estudio de la transformación administrativa es el estudio de la transformación política. Pero no puede negarse que el desarrollo político y el desarrollo burocrático siguen estando relacionados, con el Estado Moderno.

En la mayoría de los países angloparlantes las decisiones administrativas están sujetas a una revisión judicial por abuso de discreción, que por lo general, se mide si los funcionarios han: 1) considerado algo que no debían haber considerado,2) dejado de considerar algo que debían haber considerado, 3) dado un peso inadecuado a algo que debían haber considerado, o 4) decidido sin pruebas suficientes.

El paradigma posburocrático presupone que los principios universales de administración y la premisa del Gemeinschaft son predominantes y ya están trascendiendo las tradiciones racionales/legal nacionales en muchos países del mundo. El tema importante es que la Administración Pública consiste en descubrir mejores enfoques para crear un orden racional/legal, y enfoques que aborden las insatisfacciones populares de maneras prácticas y contextualmente previsoras utilizando las herramientas estructurales.

El México contemporáneo es un sistema administrativo semicompetitivo de partido dominante, al igual que la India y Malasia. Se continúa diciendo que en México los cuerpos legislativo y judicial no funcionan de una manera que realmente pueda supervisar la supremacía del ejecutivo. Así los regímenes de este tipo que se encuentran centralizados en la presidencia y funcionan sobre la base del consenso dentro del partido dominante que, con el tiempo, tienden hacia una orientación de políticas públicas que acentúa el consenso pagando el precio del descaro y la firmeza.

El nuevo pensamiento representa un esfuerzo por restablecer el carácter público de la Administración Pública, y esto tiene importantes implicaciones. Sin embargo, Lynn aclara que el carácter público de la administración no equivale necesariamente a su carácter gubernamental, de esta forma el Estado puede cumplir sus funciones públicas no sólo por medio de las agencias gubernamentales, sino también mediante organizaciones privadas y sociales. Así, las recientes crisis gubernamentales han demostrado que, además de mejorar la calidad de los procesos de toma de decisiones públicas, es necesario someter las decisiones de Reformas administrativas desde una perspectiva internacional al control de la ley y a una forma de vida democrática. 

Lectura recomendada 

Lynn, Lawrence E. Jr. 2004. “Reforma a la gestión pública: tendencias y perspectivas”. Teoría administrativa del Estado. Textos Universitarios en Ciencias Sociales. México: Oxford University Press.