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jueves, 15 de octubre de 2020

ORGANIZACIÓN Y POBREZA los grandes desafíos (Para comprender a México) Raúl Olmedo

Organización y Pobreza

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Pobreza y Desigualdad

“El combate a la pobreza a través de la implantación de medios de producción destinados a los pobres no es sólo una estrategia para dotar a los pobres de cañas de pescar, sino para otorgarles también una nueva racionalidad que les permita deslindar su responsabilidad como entes productores, como entes intercambiadores y como entes consumidores.”[1]

Es de trascendencia puntualizar y contextualizar nuestra realidad, tener en cuenta en que situación nos encontramos y hacia qué dirección nos dirigimos socialmente, para ello es importante tomar en cuenta no solo nuestro presente, sino que también es necesario avistar hacia nuestro pasado y reflexionar sobre ¿Qué fue lo que hicimos? y ¿Qué fue lo que dejamos de hacer? para encontrarnos en tales circunstancias; en el plano contextual mexicano los temas sociales son bastante controvertidos ya que nos adentramos con un fenómeno polarizado, en el sentido de que, la sociedad mexicana en los ámbitos sociales, políticos y económicos se ha encontrado históricamente fragmentada.

Los distintos sectores sociales en México han evolucionado bajo los estándares del capitalismo, por lo que la brecha de las clases sociales se ha vuelto muy amplia, a tal punto de que hoy nos enfrentamos a un paradigma en donde las diferencias económicas tanto en capacidad adquisitiva como competitiva se han vuelto extremadamente desiguales, dejando a un número inmensamente reducido  de personas, como los verdaderos concentradores de la riqueza y aun gran número de persona sufriendo en el lado opuesto, teniendo que vivir o tratando de sobrevivir en la pobreza.

En México la pobreza ha sido un tema que siempre ha estado presente y que ha sido tratado desde distintos enfoques para su “erradicación” dentro de la sociedad pero lo que realmente sucede es que, por un lado tenemos que los “esfuerzos” realizados por el gobierno mexicano no han tenido un verdadero impacto en la reducción de la brecha económica y social entre la élite altamente beneficiada por este esquema y el resto de la población que se ve afectada directamente en sus formas de vida.

En muchas ocasiones o en su gran mayoría las decisiones u omisiones por parte del Gobierno son tomadas bajo la tónica de la contraproductividad, esto significa que las políticas, programas y acciones que se desempeñan a favor del desarrollo social son emitidas para conservar el estatus social entre la población en pobreza, lo que eventualmente genera que la brecha de la desigualdad se acentúe mas y por lo tanto aumenta la población pobre y con pocas capacidades y oportunidades para desarrollarse en sociedad.

Dentro de este panorama, por parte del Estado, hoy no se pueden esperar grandes cambios dentro del paradigma económico capitalista el cual se va explotar hasta el punto que ya no sea redituable para los grandes capitalistas, por ello, debemos enfocarnos en otros aspectos que nos permitan cambiar nuestra realidad respecto a las carencias y faltas de oportunidad con las que convive la mayor parte de la sociedad en nuestros días.

En un primer plano se nos presentan las problemáticas que nos afectan a todos como sociedad en conjunto, por un lado, tenemos una nula organización de la sociedad y por otro tenemos a los altos índices de pobreza. En este sentido es crucial tener en mente la hipótesis de que “la pobreza desorganiza a la sociedad y no le permite realizar y aprovechar la energía y el talento de los pobres”[2]; en este sentido la sociedad mexicana se ejemplifica como un sistema que tiene una organización hipercentralizada e inadecuada, bajo está dinámica la que la pobreza se retroalimenta y se convierte en un obstáculo para el desarrollo de México. Por lo tanto la organización política y económica de la sociedad está excesivamente centralizada y ello es fuente de innumerables problemas.

Aunado a este esquema, se tiene que los programas gubernamentales contra la pobreza han sido ineficientes ya que solo actúan como programas asistencialistas por lo que han resultado contraproducentes porque conducen a la reproducción permanente de la pobreza, la cual se extiende y empeora en situaciones de crisis económica a la mayor parte de la población.

Esos programas y políticas gubernamentales no se enfocan en reactivar la fuerza creadora y el talento de los pobres con fines productivos, sino que se limitan a distribuir subsidios a fondo perdido, destinados al consumo, no hay una finalidad que incentive la actividad creadora y el talento de los pobres para que produzcan riqueza y bienestar en la localidad en la que habitan; los programas gubernamentales son simples medidas orientadas a amortiguar momentáneamente la desigualdad económica de las principales zonas marginadas del país y por lo tanto, estos programas no aportan nada.

El verdadero impulso debería originarse desde un enfoque más real y cercano a las personas que viven en situaciones de pobreza, en este sentido se debe aspirar a un desarrollo local (municipal y comunitario), lo que establecería un enfoque más regular y con mas coherencia a las necesidades de las zonas más desprotegidas socialmente, esto, a su vez, llevaría a impulsar procesos de descentralización, de regeneración ecológica, de reducción del consumo de energías fósiles que calientan el planeta, entre otros aspectos que se aportarían a la vida en sociedad y a la formación de un nuevo enfoque de ver y combatir a la pobreza.

Los nuevos modelos de reducción de la pobreza no deben ser una actividad proveniente del Gobierno sino de la sociedad, ya no se debe prescindir de las ayudas y subsidios gubernamentales, que es la configuración del sistema tradicional. La economía solidaria, los sistemas de intercambio local, los clubes de trueque, la producción de medios de producción al alcance de los pobres, el microcrédito, son modalidades que se presentan como variables alternativas que realmente generan un sentido de reconfiguración en el paradigma de los sectores marginados y pobres de la sociedad, concentrándose en mecanismos de activación de la energía creadora de los pobres.

En este esquema la organización de la colectividad debe ser la punta de lanza para genera y hacer lo que de manera individual sería imposible. En este sentido “La organización es la generadora originaria del poder social.”[3] El principio de organización es imprescindible para lograr las finalidades que una colectividad se propone. Por ello, las estrategias y modalidades alternativas para superar la pobreza implican la organización relativamente autónoma de la colectividad lo que fomenta la participación y el impulso de nuevas ideas y nuevas formas de convivencia.

Si bien estas alternativas son favorables para el tipo de vida de las clases marginadas también se tiene en cuenta que estas estrategias todavía tienen un alcance limitado en virtud de la dominación hegemónica del sistema financiero y económico internacional, sin embargo la implementación y la continuidad de este tipo de acciones potencian las virtudes de las principales zonas de la desigualdad y perfilan vías para la transformación de la economía mundial, que en la actualidad se encuentra en un proceso de decadencia que esta causando más daño que bien a la humanidad y al planeta, lo que a la larga no termina por beneficiar a nadie.

La factibilidad de estas alternativas se centra principalmente en que se desarrollan fuera del margen de la dominación financiera nacional e internacional y tienden a crear sus propias monedas locales y autónomas, independientes de la moneda oficial nacional e internacional. Este esquema se sustenta bajo el supuesto de que el trabajo vivo (la fuerza y creatividad del hombre) domine y subordine al trabajo muerto (infraestructura y maquinaria) esto permitiría la competencia y la incorporación de nuevas dinámicas productoras que beneficien a todos en un modelo más igualitario.

La reflexión se exterioriza en distintas direcciones dentro de nuestro contexto actual, en donde se localiza a la organización como la fuente originaria del poder social, con la cual es posible no sólo superar la pobreza sino resolver una multiplicidad de problemas en las colectividades sociales, tanto pobres como no pobres, lo que posibilita un marco de acción más completo y con mayores oportunidades.

Es pertinente reconocer estas alternativas, ya que, hay que tener en cuenta que las políticas gubernamentales para resolver los grandes problemas de la sociedad, particularmente la pobreza han fracasado, y ante la evidencia de la declinación acelerada del sistema económico mundial, la idea de la organización de la colectividad como generadora originaria del poder para resolver esos grandes problemas resulta ser una innovación con grandes promesas hacia un futuro.

Bibliografía

[1] Olmedo, Raúl. Para comprender a México III.  Organización y pobreza los grandes desafíos. México, Edit. UNAM, 2011. pág. 33.

[2] Olmedo, Raúl. Op Cit. Pág. 11

[3] Ibídem. Pág. 13

jueves, 16 de abril de 2020

LA CRISIS ECONOMICA EUROPEA y la reacción social en los procesos electorales. Comparación entre sistemas parlamentarios (España e Islandia).

Sistemas Políticos y Sociedad Civil

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Sistemas Políticos Comprados

Son pocos los acontecimientos que trastocan las partes más sensibles de un sistema político, al igual son pocas las circunstancias que encienden luces rojas dentro de un mismo bloque sistémico y más aún cuando el trasfondo de estas perturbaciones se ve desatada en un continente que históricamente había sido referencia de estabilidad; los efectos surgidos a partir de estas contextualizaciones son consideradas de mayor grado, ya que no solo se altera a una figura en particular, o aun conjunto sistémico, sino que, tiene influencias generales que causan un desajuste global.

Una situación que causo contracciones dentro de los sistemas políticos fue la crisis de liquidez que se vivió en el 2008 en uno de los pilares de todo sistema político como lo es el sector económico, el cual, es un paradigma que se desglosa según el contexto en él se encuentre, en este caso se presentó en un país perteneciente a la Unión Europea y otro que pertenece a la Asociación Europea de Libre Cambio, ambas confederaciones tienen el objetivo de expansión económica y estabilidad financiera de todos sus miembros.

Pero, aunque contextualmente estos sistemas no se encuentren en un mismo conglomerado si tienen una interacción es el Espacio Económico Europeo y se rigen bajo un mismo sistema político parlamentario, además de que ambas naciones sufrieron las consecuencias de esta crisis económica del 2008; esta crisis fue tan catastrófica, a tal punto que afecto al contexto económico mundial.

Si se visualiza este acontecimiento, no como algo general sino como algo enfocado a la raíz y génesis de los efectos principalmente en Europa, (una escala más reducida) se pueden focalizar las verdaderas consecuencias que desatan este tipo de perturbaciones en todo sistema político, sobre todo, si se está asociado de una manera directa como es el caso de estos países, que comparten a un espacio geografico, un Espacio de interacción Económica y un mismo sistema político estipulado bajo la figura del Parlamento.

Estos dos casos se encontraron en una encrucijada muy deteriorada, a partir de los sucesos ocurridos por la crisis económica, los cuales, son países que se encuentran en una situación media entre las sociedades europeas, tales casos corresponden a España e Islandia, dos naciones que resintieron de manera directa la caída de la economía a tal punto de poner en jaque a sus sistemas políticos.

Relevancia de los estudios comparados

La importancia del estudio comparativo, tiene su justificación como un elemento circunstancial, semejante a lo que se encuentra en un proceso típico y esencialmente humano; es una acción constante dentro de un paradigma asociado consigo mismo que es visto como algo particular en circunstancias específicas, que tiene como finalidad la utilización de un medio que este asociado con otro en cualquier actividad.

Dentro de estos aspectos se pueden comparar a los países entre sí: su economía, infraestructura, comunicaciones, e infinidad de categorías. Bajo estas comparaciones resultan más que evidentes las diferencias de un país respecto a los demás, pero con la comparación se buscan aspectos más profundos, y no solo una relación ambigua y meramente articulada, se pretende dar respuesta a preguntas como, ¿qué provoca que unas naciones evolucionen más rápido que otras?, ¿qué factores han influido para desviar los caminos de las diferentes sociedades? ¿Son todas las sociedades iguales? ¿Las relaciones entre las sociedades y el gobierno son equiparables en un contexto general? ¿La influencia política de las sociedades es igual en todas las naciones? Para responder a estas preguntas es necesario comparar, puesto que teniendo conocimiento de las situaciones anteriores y de otras sociedades, podemos llegar a esbozar una guía para solucionar un problema concreto. Para dibujar los escenarios futuros en los que se insertan las naciones, en este caso es necesario conocer previamente su contexto histórico, económico, político, cultural, social, y emplear la información siguiendo una metodología concreta.

La relevancia del estudio comparativo permitirá desarrollar puntos nodales que nos enfrentan a una encrucijada entre ambas naciones creando un ambiente que facilite el enfoque de análisis de tendencias, convergencias y divergencias, y se buscara con precisión las causas de los fenómenos observados en este caso las nociones básicas de la crisis económica y el desenvolvimiento social que surgió ante el gobierno en cada uno de los países.

La comparación implica la búsqueda de diferencias y semejanzas en el marco de un esquema general teórico que ayude a la determinación de hechos cruciales que serán determinantes para el desarrollo y análisis de cada uno de los factores que sobresale dentro del sistema político, derivado de la perturbación económica. Esto permite explorar patrones, procesos y regularidades concebidas durante el lapso del tiempo analizado, que hace visibles las tendencias y cambios de patrones en cada uno de los contextos.

Utilidad del enfoque sistémico

La teoría general de los sistemas se emplea como una aproximación y representación de la realidad, sirviendo como base y guía de aproximación multidisciplinar respecto a problemas puntuales (la inestabilidad de la economía y la reacción social ante la severa crisis). Al reconocer la parte central del análisis, se establece la existencia de una serie de conceptos genéricos aplicables con el manejo de algunas palabras clave para desarrollar un análisis comparativo entre sistemas, como, flujos, ciclos, realimentación, sistema abierto, interacciones mutuas, jerarquías, equilibrios y desequilibrios, estabilidad, evolución, etc., que resultan aplicables a la idea del sistema.

El enfoque sistémico está sustentado como una parte fundamental de análisis que permite integrar globalmente la totalidad de los elementos de los sistemas en cuestión, así como las interacciones e interdependencias entre ellos. Dentro de estas características se puede puntualizar que los sistemas en sí mismos, tendrán un conjunto de elementos en interacción que se vinculan a las variantes que se encuentran dentro de la retroalimentación de los elementos.

Esto permite llegar a principios generales, estructuras y funcionamientos en común de los sistemas, que guían el análisis comparativo hacia un orden que se centra en las interacciones entre elementos, los efectos de las interacciones, la percepción global, las variables simultáneas, la validación de hechos por comparación y funcionamiento del modelo con la realidad.

Justificación y Objetivo

La justificación está ligada a analizar el fenómeno paradigmático desprendido de los países europeos, bajo la crisis económica y sus repercusiones en la sociedad y el sistema político en un corto, mediano y largo plazo, y el fenómeno particular de las acciones implementadas por las sociedades, en distintos contextos como España e Islandia, las cuales tuvieron un trasfondo democrático ligado a sus elecciones presidenciales, en medio de un caos derivado de las perturbaciones económicas que azotaron a ambos países.

El objetivo va dirigido al análisis comparativo entre ambos países, lo que resulta un ejercicio intuitivo e interesante respecto a las asociaciones que encasillan a ambas naciones las cuales se presentan en contextos y condiciones similares, pero con mecanismos de reacción distintos que es una referencia para la conducción de las consideraciones del análisis.

Los objetivos están principalmente enfocados a determinar la estructura electoral, el manejo democrático, los mecanismos de protección de los sistemas y la influencia e importancia que la sociedad civil tiene dentro del sistema político durante las etapas de crisis que se percibieron en cada uno de estos países.

Comparación de subsistemas (Sistemas Políticos Comparados España e Islandia)

Como un primer aspecto, España e Islandia suscita su presencia dentro del bloque sistémico de Europa, en donde España está presente como uno de los pilares históricos del bloque de la Unión Europea, el cual ha estado presente desde la conformación de la U.E. y con gran influencia dentro de las grandes potencias europeas, su historia está inmersa dentro de una línea de altibajos que la mantienen como un país que es importante, pero no es consistente en toda su estructura, dejando su presencia bajo las potencias europeas, Francia, Inglaterra y Alemania.

En el caso de Islandia, este se encuentra con una historia independiente bastante reciente, haciendo de su participación algo desapercibida y no es un país referente o de gran opulencia dentro del contexto europeo por lo que dentro de su concepción se podría catalogar como parte de otro subsistema, en el cual si tienen un impacto más importante dentro del contexto de los países nórdicos, siendo parte de la Asociación Europea de Libre Cambio, haciendo del contexto europeo, un contexto de fracciones que son muy distintas entre sí pero que igual congregan un mismo sistema continental lleno de interacciones.

Esta generalización respecto a los sistemas también despliega un punto que es de resonancia entre ambas naciones, en esta caso corresponde a su forma de gobierno la cual se ve manifestada en una forma parlamentaria, lo cual es algo muy característico ya que ambos países resguardan esta particularidad como la forma de gobierno clásica de los países europeos, en este caso España tiene una doble legitimidad ya que también cuenta con una monarquía constitucional, el desarrollo de este sistema de gobierno es un punto nodal entre sociedades las cuales sigue las tendencias de los primeros parlamentos.

En el caso de Islandia se puede referir a esta como uno de los sistemas parlamentarios más antiguos de Europa y es concebido como uno de los modelos parlamentarios más desarrollados lo que le permite una gran competencia entre las demás figuras que conforman al sistema, en este caso la influencia y solidez del sistema parlamentario islandés sobresale en funcionamiento y eficacia ante la forma de gobierno de España.

Otro rasgo que es preciso apuntalar, es su sistema electoral, un punto clave que se presenta como el mecanismo más directo en la interacción que se desglosa entre el gobierno y la sociedad civil, y funciona como referencia a la situación de certidumbre; en el caso español sus elecciones generales se celebran cada cuatro años. En estos comicios se vota a los representantes de las dos cámaras que forman las Cortes Generales: el Congreso y el Senado. Los escaños del Congreso y del Senado se reparten entre los partidos participantes.

En el caso islandés El Presidente es elegido por mayoría de votos para un mandato de 4 años y el Primer Ministro es nombrado por el presidente con la aprobación del Parlamento. En el Parlamento (Althing), tiene 54 miembros que son elegidos a través de un sistema de representación proporcional de lista abierta para un período de 4 años y 9 miembros son elegidos por listas abiertas de representación proporcional en circunscripciones plurinominales para un mandato de 4 años.

La única variante que se ve introducida entre ambos sistemas se presenta en la figura del rey, pero no es un factor que tenga gran peso en las cuestiones directas del sistema político, administrativo y la forma democrática del gobierno, por lo que solo se presenta como una figura representativa (simbolismo). En rasgos generales se puede visualizar que en España hay un procedimiento más riguroso en la elección teniendo un trasfondo de más competencia pero lleno de obstáculos; en Islandia parece ser contrastante, ya que mantienen un modelo muy pulcro y ordenado en las forma de elección dejando una vía más fácil en la comunicación entre la sociedad y el gobierno, pero que también mantiene un margen muy pequeño que lo arriesga a una confrontación muy directa, haciéndose un sistema débil y de poco control.

Ahora tomando en cuenta todo lo antes mencionado se puede llegar a concretar que todos estos factores se vieron afectados y se alinearon de cierta forma al momento del impacto de la crisis económica, en donde, la reacción de ambas naciones se vio reflejada bajo dos direcciones, uno de ellos fue la reacción misma del gobierno y otra fue la réplica equivalente a la reacción social, que en ambos países se vio como una acción adoptada por la sociedad al tener un sentimiento de insatisfacción ante su gobierno.

En el caso de España la crisis económica deterioro y empezó a advertir los principales indicadores macroeconómicos a partir del año 2008, y cuyas consecuencias se han extendido en el tiempo hasta la actualidad, no sólo en el plano económico sino también en el político y el social, esto fue el inicio de un movimiento social (Los Indignados) que buscaba una respuesta a partir de su contexto y condición.

En el caso islandés la crisis financiera del 2008-2009 fue una crisis económica que implicó el colapso de los tres principales bancos comerciales del país tras su deuda a corto plazo con el Reino Unido. Comparado con el tamaño de su economía, el colapso bancario de Islandia es el mayor sufrido por cualquier país en la historia económica mundial, estas fueron las mismas condicionantes que se presentaron en España, las cuales dieron pie a que se expandiera como una problemática más amplia dentro de los sectores políticos y sociales dando inicio a movimientos sociales, que en el caso de Islandia no fueron tan publicitadas como en el caso español pero teniendo un impacto más radical (La Revolución Silenciada).

En ambos casos la reacción social surgió en una sola proclamación y se hizo más presente cuando mediante las elecciones de cada país una vez caídos en la crisis, la aceleración del impacto social se notó y afecto la esfera sistémica de cada país; en el caso español el impacto de los indignados ha causado estragos mediante la utilización del voto retrospectivo o retroactivo ante su gobierno cambiando su mandato según los avances visualizados, que hasta en la actualidad sigue siendo el mecanismo más adoptado por la sociedad española pero sin conseguir grandes cambios respecto a su régimen gubernamental.

En cambio lo ocurrido en Islandia tuvo repercusiones casi instantáneas ya que el movimiento civil suscitado en este país se vio más poderoso y sobrepaso la fuerza misma del gobierno, actuando de tal manera que esforzó cambios y restructuraciones dentro de su sistema político a tal punto de responsabilizar a los banqueros y al gobierno de los problemas financieros, logrando con esto una actuación de continuidad bajo su presidente quien fue reelecto al haber implantado las demandas de la población en un marco de conciliación entre el gobierno y la sociedad.

Principales aspectos a destacar

Entre los principales puntos esta la relación entre el gobierno y la sociedad en donde la respuesta social ante la crisis financiera, se reflejó bajo el estandarte democrático y bajo grupos de presión surgidos por las perturbaciones hacia sus intereses, esto se asocia claramente bajo la reacción política de la sociedad la cual utilizo los mecanismos que le son conferidos para protegerse ante la negligencia de su Gobierno.

Otro aspecto que se puede destacar recae en la figura del gobierno y los mecanismos de respuesta del sistema de gobierno y el sistema político para subsanar las demandas que los grupos de presión exigen para su bienestar (implementación de políticas públicas). Estos mecanismos de control deben ser destacados en ambos contextos las cuales se dieron en diferentes planos temporales tanto a corto, como mediano o largo plazo.

Otro punto es la encrucijada electoral en medio de la crisis económica lo que permitió el impacto directo de los grupos sociales que estaban inconformes ante la incompetencia de su gobierno. La evaluación del gobierno según la sociedad civil que en ambos países se subsano de forma diferente, pero con un mismo objetivo de proteger sus intereses tras la caída de su economía. Así el punto nodal y la encrucijada de ambos contextos se refleja en la toma de decisiones y sus consecuencias en la actualidad, en donde, las repercusiones se dan de una manera distinta pero siempre resguardan el mismo fin último que es el bienestar general de la sociedad.

Conclusiones

El análisis sistémico comparativo entre España e Islandia parecería un tanto complicado de comparar y sin duda hay grandes diferencias en todos los aspectos a tal grado que podría ser una comparación desigual si decimos que Islandia soluciono sus problemas muy rápido y España no, pero es precisamente esto lo que nos pone en un dilema que nos orienta a un análisis más complejo, pues a un punto de vista más analítico ambas sociedades se ven influenciadas por una misma causa pero el nivel de desarrollo y el tamaño de la población y las costumbres abstraídas de cada nación parecen ser variables que terminan influyendo en la toma de decisiones por parte del gobierno para tratar de corregir el camino ante la crisis que enfrenta todo sistema político.

Pero son estas diferencias y similitudes lo que hace que la comparación dentro estos dos sistemas políticos parlamentarios, encaje de manera singular en su carácter estructural, haciendo que otros factores complementarios del sistema cobren mayor relevancia, pero por medios distintos como se presentó con la inserción sobresaliente de los ciudadanos haciendo de estos países buscaran una solución real para sus problemas económicos.

viernes, 10 de abril de 2020

¿QUÉ ES LA GOBERNANZA? Condiciones para el desarrollo de la gobernanza. (Luis Aguilar Villanueva)

Gobernanza y Gobernabilidad 

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Gobernanza y Sociedad

Los problemas de eficacia directiva de los gobiernos y la urgencia de reorientar la gobernabilidad y la gobernanza, son dos enfoques conceptuales y prácticos que se relacionan con la acción del gobierno, y la capacidad gubernativa, aunque los dos enfoques son complementarios, la gobernanza integra el enfoque de la gobernabilidad como una condición de dirección. De esta manera la gobernanza y gobernabilidad tienen como foco cognoscitivo y práctico al gobierno, y a su actividad directiva.

Para entender uno de estos enfoques se tiene que comprender el otro, por esta razón, representan un problema. La gobernabilidad denota la posibilidad o probabilidad de que el gobierno gobierne a su sociedad. Por lo tanto, el enfoque de la gobernabilidad es estrictamente gubernamental, se refiere a condiciones y comportamientos del gobierno. La gobernabilidad se plantea sólo con referencia al gobierno y no atañe a la sociedad, la cual es por definición ingobernable, y destinada al conflicto y a la crisis. 

En el contexto de las democracias consolidadas, la ingobernabilidad es también un escenario probable debido a que la democratización es entendida y practicada como una transición, que aumenta el énfasis en la necesidad de elecciones legales y reales para asegurar los derechos políticos de los ciudadanos y favorecer la alternancia al mando del Estado, pero en realidad no se prioriza un orden político propio y esencial del gobierno democrático, se visualiza como un mecanismo que proporciona aptitudes para gobernar. 

La desilusión y el descontento democrático resumen la inconformidad y representan una amenaza de desgobierno. Aguilar Villanueva, puntualiza que mientras en las democracias se consolidan en las sociedades desarrolladas, la ingobernabilidad se cierne amenazadora por exceso de democracia. Por ello la gobernabilidad debe ser clara y precisa, para la generación de un gobierno capaz, suficiente para la conducción de la sociedad. 

La dotación o redotación de capacidades al gobierno democrático es una condición necesaria para que se adquieran aptitudes de gobierno. Esta capacidad de gobernar se muestra y se valida en los resultados reales que producen las acciones que ejecuta el gobierno. La capacidad de gobernar es el proceso de dirigir con prácticas de interlocución y negociación con los actores sociales. El enfoque gubernamental, se sitúa en tanto la perspectiva de la gobernabilidad, la cual, considera que un gobierno bien equipado con los recursos y poderes apropiados es suficiente para dirigir a la sociedad, bajo el supuesto de la incompetencia directiva de la sociedad o de su subordinación al gobierno para poder mantenerse como sociedad. 

En consecuencia, el orden y el desarrollo social pueden ser producidos con las facultades legales, capacidades financieras, administrativas y habilidades políticas que poseen los gobiernos, más que por las capacidades de la sociedad económica o civil. Así que el enfoque de gobernabilidad no cambia el modo y patrón de dirigir a la sociedad, siendo justificado como gubernamentalmente estructurado y dominado. 

Dentro del enfoque de la gobernanza esta, es concebida como post-gubernamental. Este enfoque apunta a la necesidad o conveniencia de un nuevo proceso directivo de la sociedad más que a la reproducción del proceso directivo estructurado por la acción del gobierno. Su supuesto básico es la noción de que, en las actuales condiciones sociales, donde el gobierno es un agente de dirección necesario pero insuficiente, dotado con todas las capacidades requeridas y sus acciones aprovechan a cabalidad las capacidades. Por consiguiente, se valoran las capacidades sociales para una dirección satisfactoria de la sociedad. 

De esta manera, el gobierno es un agente legítimo y necesario para manejar la dirección de la sociedad, pero sus ideas, acciones y recursos son insuficientes para definir por sí mismo los intereses sociales y sobre todo para realizarlos, dado que los problemas y desafíos que la sociedad enfrenta tienen que resolverse para preservar o mejorar sus niveles de integración, seguridad y calidad de vida, pero su magnitud, complejidad y dinámica, rebasan las capacidades de respuesta que el gobierno posee. Dentro de este enfoque no basta la legitimidad política del gobierno debido a que la acción de gobernar incluye componentes financieros, técnicos y gerenciales, por la dirección efectiva de la sociedad. 

Este gobierno visionario es capaz de subordinar a los actores económicos, civiles y políticos en la definición de los objetivos de la vida social y de su proceso de realización, ya que, no opera en las condiciones contemporáneas de democracia, y de la autonomía de personas y organizaciones sociales en numerosos campos. Para resolver los problemas y superar los desafíos se requiere ascender a un nivel superior de información, inteligencia, recursos, organización y eficiencia que rebasa las potencialidades gubernamentales y las de cualquier actor económico y social, razón por la cual, se exigen formas sinérgicas de deliberación e interacción y asociación público-privada y gubernamental-social en una conjunción de jerarquías, de mercados y redes sociales. 

La sociedad económica y civil ha adquirido mayor influencia en la definición de los objetivos, y metas de la sociedad, así como en la definición de las normas y políticas para producir las metas sociales. La participación, es un arma decisiva para realizar los objetivos. Pero el gobierno no posee la magnitud requerida para que la sociedad se dirija hacia futuros de valía.

La gobernanza quiere decir justamente la existencia de un proceso de dirección de la sociedad que ya no es equivalente a la acción directiva del gobierno y en el que toman parte otros actores, sino que es un proceso directivo postgubernamental más que antigubernamental, Implementando un nuevo proceso directivo y una nueva relación entre gobierno y sociedad, que puede ser en modo de mando y control, en virtud de la independencia política de los actores sociales y de su fuerza de acuerdo a los recursos que poseen.

La gobernanza incluye a la gobernabilidad, en tanto requiere la acción de un gobierno capaz y eficaz, pues sin esta condición cumplida no existiría una condición esencial para ejecutar una dirección de la sociedad antes y ahora, pero el gobierno competente es sólo uno de los actores requeridos para una dirección exitosa de la sociedad. La gobernanza también significa un cambio de proceso, un cambio de modo o patrón de gobierno, que es el paso de un centro a un sistema de gobierno, en el que se activan los recursos del poder público, de los mercados y de las redes sociales. Esta conexión, es el paso de un estilo jerárquico centralizado a un estilo de gobernar asociado entre organismos gubernamentales, y organizaciones privadas, públicas y sociales.

El concepto de gobernanza, es un concepto descriptivo de los cambios en el ejercicio de gobernar y de la Administración Pública, dado que las funciones públicas, políticas, y los servicios públicos se llevaban a cabo mediante diversas formas de asociación y corresponsabilidad entre las agencias de gobierno y las organizaciones privadas y sociales. En este sentido, el concepto descriptivo se fue reelaborando en concepto teórico, con distintos aspectos en su concepción. Entre los rasgos característicos se encuentra el proceso de dirección en la gobernación de la sociedad, como el proceso mediante el cual sectores y grupos de la sociedad definen sus objetivos de convivencia y supervivencia.

La gobernanza se refiere al proceso social de definición de dirección y de la capacidad de dirección de una sociedad, pero, también se caracteriza como un proceso de dirección, estructurado institucional y técnico, en tanto la definición de los objetivos que dan sentido a la acción de la sociedad, lo que implica la referencia a un sistema de valores, el cual se plasma en principios constitucionales, normas legales de relación social e instituciones públicas y sociales, mediante objetivos y normas de producción, derivados de la ciencia, tecnología y gerencia.

Su estructuración institucional y técnica, debe ser un proceso estable, con un patrón de comportamiento que reproduzca ajustes al estilo del Gobierno. También compone un proceso de dirección de una acción colectiva, por el hecho que participan múltiples actores en su diseño y realización que, por ende, requiere una agencia de Gobierno con la función de responder o facilitar la solución de los dos problemas centrales de toda acción colectiva: la existencia de la cooperación y su eficacia.

El proceso de dirección se forma a partir de la interlocución entre grupos, sectores sociales y el gobierno, que es incluyente, simétrico, racional y pacífico, y que suele impulsar acciones para corregir y cambiar el modo de relacionarse entre los grupos sociales, con el propósito de avanzar hacia una mayor inclusión de los grupos marginados de la deliberación pública. El proceso de dirección que es producto de la participación de sociedad y el Gobierno, por ello, el Gobierno posee el papel dominante en la definición y ejecución de la dirección de la sociedad cuando ésta no es capaz.

La gobernanza es como un proceso del sentido de dirección de la sociedad, de las formas de organizarse para realizar los objetivos y el modo de cómo se distribuirán los costos y beneficios del resultado de la deliberación conjunta entre el gobierno y las organizaciones privadas y sociales. El gobierno y las organizaciones juegan roles cambiantes y recíprocos según la naturaleza de los problemas y las circunstancias sociales. En este sentido, la gobernanza es un concepto que describe y explica la descentralización que caracteriza al proceso de dirección de la sociedad, y que ha dado pie al concepto de gobernanza por redes en razón de la sinergia de los recursos públicos, privados y sociales que incrementan, la capacidad y eficacia directiva de una sociedad. 

Dentro de este contexto resaltan dos propuestas, por un lado, la de las Políticas Públicas y por el otro lado la Nueva Gestión Pública que se han difundido con presteza y son recibidas por gobierno, sociedad y academia como instrumentos de conocimiento y gestión útiles para reconstruir la gobernabilidad y dar forma a un modo de dirigir los asuntos públicos más eficaz y socialmente aceptado. La recepción de las dos propuestas tuvo buenos resultados, aunque fue demasiado optimista con respecto a sus alcances, pues no se tomaron en consideración otras dimensiones fundamentales de la acción de gobernar.

Desde su inicio hasta la fecha, las dos disciplinas han aspirado a prevenir o resolver el problema de la eficacia directiva de los gobiernos, distanciándose del modo establecido de gobernar y cuestionando los ejes que estructuran toda la actividad de Gobierno: la decisión y la gestión. Las PP ha cuestionado la débil base cognoscitiva de las decisiones de políticas del gobierno y la NGP el arreglo jerárquico burocrático de la Administración Pública. Desde su origen, las PP se ha concentrado en el proceso decisorio del gobierno, ha cuestionado numerosas decisiones por considerar que no están estructuradas cognoscitivamente y se ha presentado como una disciplina o profesión que posee los métodos analíticos apropiados para mejorar la calidad cognoscitiva de las decisiones de gobierno y asegurar así su causalidad, la eficacia social y la eficiencia económica.

La NGP, ha prestado atención a la Administración Pública, y su estructura burocrática de organización y operación, centralizada, jerarquizada, reglamentada,  precisa e inalterable, se ha presentado como una disciplina o práctica profesional que posee los métodos de reorganización y de trabajo, apropiados para incrementar la eficiencia y mejorar la calidad de la gestión gubernamental. Una característica que comparten los conceptos, métodos o tecnologías de las PP y los de la NGP es que son practicadas a partir del enfoque de la gobernabilidad o de la gobernanza y han empleado métodos y tecnologías con el propósito de restablecer su capacidad directiva, con el propósito de dar forma a un nuevo proceso de gobierno, más eficaz y más aceptado, en tanto orienta la participación de la sociedad, a una nueva gobernanza.

El auge de las PP y de la NGP se debió a que, a las políticas de ajuste estructural, que contribuían al saneamiento de las finanzas públicas con la exigencia de asegurar la eficiencia económica de Administración Pública. Así la NGP, fue asegurando e incrementando la eficiencia económica de programas, y unidades administrativas, mediante otras reformas que compartían el mismo espíritu. El salto de la eficiencia de la política y del servicio a la calidad fue algo posterior y de resultados variables. Que también evidenciaron los propósitos iniciales de incremento a la gobernabilidad o capacidad directiva del gobierno mediante los métodos y técnicas de las PP y la NGP que tuvieron como efecto generar situaciones y prácticas en la sociedad económica, civil y política, que dieron origen y forma a un modo de gobernar compartido, participativo, asociado en red con las organizaciones sociales.

La restructuración se inicia por razones de eficiencia de un nuevo tipo de relación entre gobierno y sociedad. Generando, redes de políticas, asociaciones público-privadas, democracia participativa, presupuesto participativo, contraloría social, auditoría ciudadana, y participación solidaria, generando nuevos modos de gobernar, que ha ido adquiriendo prácticas estables y se ha mostrado progresivamente más productivas, y políticamente más consensuales, aceptables, legítimas, a pesar de sus limitaciones. También se dio la aparición del nuevo modo de gobernar de la democratización, a la resurrección de la sociedad civil, al restablecimiento del sentido de lo público, que modificaron actitudes y expectativas de los ciudadanos.

La gobernanza tiene su factor crucial en el enlace entre el proceso gerencial y el proceso político-civil que ha caracterizado a las reformas institucionales, fiscales, políticas, administrativas y económicas. La nueva gobernanza es el resultado de lo que los gobiernos emprendieron para reconstruir su capacidad directiva con los grupos ciudadanos, que, con la democracia, emprendieron a participar en la deliberación de los asuntos de la realidad pública y tener control sobre su conducción.

Las reformas del análisis de las PP y de la NGP, buscan eficiencia económica, bajo el sistema gubernamental-administrativo y detonaron efectos institucionales y políticos, que tomaron forma en una nueva relación directiva de los gobiernos con las organizaciones de la sociedad. Así la democratización de los regímenes autoritarios y el restablecimiento progresivo del Estado de Derecho han generado desde la ciudadanía y la sociedad civil, nuevos modos de relacionarse con el gobierno bajo exigencias de participación y control, así como de certidumbre e igualdad jurídica. De esta manera las reformas administrativas fueron causa y efecto de las reformas político-institucionales, así como también ha sido causa y efecto de las reformas de la organización, y operación de la Administración Pública.

Lectura recomendada 

Aguilar Villanueva, Luis. 2009. “El concepto de gobernanza”. Gobernanza y gestión pública. México: FCE.

domingo, 5 de abril de 2020

DESCRECIMIENTO : Una Alternativa Ecológica y Económica para las Sociedades. (Gobiernos Comunitarios) RAÚL OLMEDO

Alternativa Económica

sistema-económico
Sistema Económico Alternativo
Foto original aquí.

Resulta ser un buen ejercicio de reflexión pensar y repensar nuestra realidad, no solo porque vivimos y convivimos en un mismo mundo, sino porque, las dinámicas con las que nos relacionamos día con día siempre son las mismas, vivimos en un mundo que está en constante movimiento y que parece seguir una inercia que no para dentro de las veinticuatro horas del día, porque mientras que en una parte del mundo es de noche por la otra parte es de día, y en este sentido, se sigue una dinámica que no para la actividad humana en un ciclo de constantes interacciones que parecen no descansar ni un segundo.

A pesar de lo diferente que se puede percibir esta realidad mundial en cada uno de los países que conformamos este planeta, las diferencias no son del todo radicales, ya que, todos vivimos sumidos bajo un mismo esquema sistémico, que engloba a los factores económicos, productivos y consumistas en relación a los estándares globales, que determinan características idealizadas para alcanzar un crecimiento económico que propicie el desencadenamiento que otros rasgos sociales reconocidos como ideales y fundamentales para el desarrollo de todas las naciones.

En este esquema universal es fácil asumir que todos los que habitamos en este mundo nos vemos influenciados bajo estas características que todos reconocen como "necesidades primordiales” que incumben a todas las naciones; dentro de este panorama tan amplio también es preciso establecer que en la sinergia de esta dinámica tan familiar para todos, se pueden vislumbrar características que nos permiten identificar que nuestra realidad global si puede verse alterada, según el punto de vista con el que se mire y actue, esto nos presenta una la visión de un mundo que se divide en dos grandes bloques, y que de acuerdo a sus características pueden llegar a dimensionarce distintas interpretaciones de una misma realidad mundial.

En primer lugar podemos observar una categoría mundial que identifica y clasifica una serie de características específicas que hacen que haya claras distinciones entre los diferentes países, poniendo por delante aquellos denominados países desarrollados o de primer mundo, los cuales tienen las mejores condiciones de vida en relación a los índices de desarrollo económicos (PIB) y humanos, los niveles óptimos se presenta en las naciones que es su mayoría tienen  un gran poderío económico gracias a las actividades productivas que generalmente realizan sus empresas privadas en todo el mundo, (empresas transnacionales que mantienen el monopolio de algún bien o servicio) por ello el ritmo del mercado combinado con el ritmo de oferta y demanda mundial hacen que la fuerza del esquema productivo actual, (capitalista) se vea reforzado y cimentado bajo el paradigma de la globalización mundial, que determinan las dinámicas y las tendencias globales que permean nuestra realidad.

Dentro de una segunda escala se nos presentan los países en vías de desarrollo o subdesarrollados, los cuales se identifican como aquellas naciones, en las cuales las dinámicas económicas capitalistas se han instaurado generando un crecimiento que es determinado por las grandes empresas trasnacionales, los principales bancos mundiales (que manejan el capital mundial) y en cierto sentido por los sistemas políticos y financieros que permean en todas las esferas sociales incorporándolas a los esquemas económicos predominantes; lo que hace la gran diferencia dentro de estos países en comparación con los países desarrollados es que estos tienen menor campo de maniobra de acuerdo a las posibilidades de crecimiento y desarrollo, ya que se ven obstaculizados y acotados en sus dinámicas de crecimiento lo que no les permite producir como producen otros sistemas económicos más desarrollados.

Esto nos esboza un planteamiento que se deriva de todas estas tendencias de crecimiento en la actualidad, las cuales están teniendo consecuencias negativas no solo por parte de los países más desarrollados o con más capacidad capitalista, sino que es un fenómeno que atenta contra todo el planeta, tanto en el sentido económico como más críticamente en el sentido ecológico o ambiental, porque “lo que crece por un lado decrece más fuertemente por el otro”.[1]   

Gran parte de este discurso versa sobre una un paradigma que se puede resumir en una sola interrogante del ¿Por qué unos viven y se desarrollas mejor que otros dentro de este sistema económico? La respuesta a esta pregunta puede venir de diferentes enfoques pero una de las que más sobresale, es la que enfatiza sobre una lectura mundial en donde hay que tener en mente que todos habitamos un mismo planeta, y por tal razón todos disponemos de una limitada cantidad de recursos que son utilizados en pro del crecimiento económico de las naciones, entre estos recursos encontramos desde la misma tierra para sembrar y cultivar diversos productos, hasta elementos tan codiciados como los minerales, (oro, cobre, plata, etc.) el petróleo (gasolinas), el gas, el agua y una cantidad enorme de recursos materiales utilizados en la producción de la mayoría de los bienes y productos que se intercambian en el mercado mundial.

Bajo este precepto hay que tener en cuenta que el crecimiento de las naciones conlleva a una sobre-explotación del planeta en relación a sus recursos lo que ocasiona, una inestabilidad ambiental que desencadena una serie de reacciones nada positivas para el planeta y para la humanidad. Por ello es visible que el ritmo acelerado de vida de las sociedades actuales está sujeto a un modelo económico y productivo igual de acelerado, el cual tienen una única finalidad, buscar un crecimiento de las sociedades a nivel productivo y por consiguiente a nivel de consumo, esto a su vez genera un nivel más elevado de crecimiento económico de los países, el cual  supuestamente propicia el inicio del esquema ya antes mencionado en el cual los países aspiran a tener mejores condiciones de vida para desarrollarar mejores posibilidades para sus sociedades.

En este sentido, es pertinente recalcar que dentro de este esquema hay algo muy claro, podemos localizar a los actores que intervienen en esta dinámica puramente capitalista, ya que tenemos (como ya antes se mencionó) que los mayores beneficiados y los que están en la cima de esta cadena jerárquica que generan el funcionamiento de este sistema económico son los grandes consorcios corporativistas (productores) junto con los líderes banqueros (créditos) quienes junto con otra cantidad de actores (medios de comunicación masiva, gobiernos) complementan este sistema en el cual, estos actores  generan un ciclo de retroalimentación consumista y productivo, mientras que los otros actores como la sociedad (consumidores) son quienes se presentan como el eslabón que le dan vida a esta dinámica económica al estar incrustados en un mecanismo que parece no mostrarles otras alternativas.

Por lo tanto, es cierto que las sociedades actuales se encuentran en una encrucijada muy complicada ya que debido a este esquema económico las personas se bloquean y no piensan en otras alternativas, pues se encuentran sujetos a un sistema que les obliga a consumir (obsolescencia programada) y se ven aprisionados por una constante publicidad que los motiva a ser parte de este sistema económico, que su única finalidad es crecer por crecer con la justificación de que el crecimiento económico, (no el desarrollo económico) es la única vía que se tiene para poder aspirar a un nivel superior de vida y para mantener y superar un estatus entre los países más desarrollados.

En este sentido, el sistema económico de crecimiento ha llegado a un punto en el cual ya no se puede soportar, debido a que el crecimiento desacerbado tiene como consecuencia una fuerte crisis en el medio ambiente y en la vida de todas a las personas dentro del modelo de economía mundial capitalista, por esta razón se cuestiona el modelo de crecimiento ya que este no es sostenible de ninguna forma, debido a que como ya se mencionó, los recursos son escasos y cada acto en pro del crecimiento consume muchos recursos que no se pueden volver a recuperar; por tal razón, es necesario voltear hacia otras alternativas que impliquen realizar un efecto contrario al crecimiento económico y que impacte de manera favorable a escenarios locales y que permitan incorporar nuevos esquemas económicos reducidos, que propicien nuevos valores, nuevas sociedades y nuevas oportunidades de organización social; por ello se ha plantea un modelo alternativo basado en el descrecimiento.

Dentro de este esquema de descrecimiento hay que tener en cuenta que esta corriente teórica está planteada desde un enfoque social de iniciativa comunitaria y vecinal por lo que este concepto debe de ser descrito “no como una alternativa al crecimiento sino como una matriz de alternativas que permitirán reabrir el espacio a la creatividad humana, una vez eliminado el yeso del totalitarismo económico”.[2]

El descrecimiento se puede identificar como una matriz de alternativas que tiene por finalidad concretar un esquema de economía local, esto se refiere a que el sistema económico de las naciones tiene que ceñirse desde la forma más simple posible, un sistema económico micro o por localidades que en su conjunto incentiven la creatividad humana, en este sentido, las relaciones humanas tienen una importancia fundamental; además, se plantea la expulsión de prácticas como la propiedad privada, los medios de producción y la acumulación ilimitada del capital así mismo la dinámica de producción y consumo pasa a segundo plano, con la ventaja de que los recursos utilizados son los mínimos, y en su mayoría se aprovecha la energía de la mano de obra para concretar este sistema de descrecimiento convivencial.

Estas implementaciones a su vez reducen el peso sobre el medio ambiente de cargas que no aportan satisfacción (necesidades ficticias), en este sentido el descrecimiento no es el crecimiento negativo, no significa necesariamente una regresión de bienestar, lo que plantea el descrecimiento es salir de la economía convencional de las empresas trasnacionales ya que se cuestiona la economía en la teoría, en la práctica, y pensamiento. Esto está respaldado por la priorización de los valores como el altruismo, la cooperación, el gusto por el trabajo bien hecho y la cooperación, ya que los valores actuales son sistémicos, estimula al sistema y lo fortalecen obstaculizando el avance de las comunidades desfavorecidas bajo las características del sistema actual.

Esta nueva sociedad del descrecimiento plantea la recuperación del sentido de la mesura y una huella sostenible desde el punto de vista ecológico, a su vez se trata de encontrar la felicidad en la convivencia y no en la acumulación de aparatos”.[3] También se trataría de reconceptualizar lo que entendemos por pobreza, escasez y desarrollo e idealizarlo como algo más accesible y simple para todas las comunidades; es prudente hacer un acto de reflexión respecto a estas ideas ya que la elaboración y el traslado a la acción de estas prácticas, tienen grandes tintes de utopía social, en donde se necesita un cambio total en el paradigma económico actual en busca de un enfoque que se simiente en preceptos tan claros como la cooperación y el altruismo como la base de la sociedad y que las estructuras económicas se constituyan a la medida del ser humano, a su vez se  piensa también en redistribuir al acceso a los recursos naturales y a la riqueza que facilite un reacomodo en las estructuras económicas que predominan en la actualidad.

Dentro de la producción local las premisas se orientan a Potenciar los bienes duraderos, además de  conservar, reparar y reutilizar los bienes para que las energías utilizadas se aprovechen a su máxima capacidad, a su vez, se impulsa y propicia la producción a escala local y se priorizan los cultivos agroecológicos como una de las principales fuentes de economía y con una nueva conformación social que unifica este esquema integrador con la intención de detener el crecimiento; ante todo esto no hay que perder de vista que todas estas alternativas tienen un mismo objetivo el cual se disgrega de la siguiente consigna: El actual crecimiento económico es insostenible: hay que frenarlo y decrecer”.[4]

No hay duda que este planteamiento y esta teoría del descrecimiento se vislumbran como un nuevo esquema innovador y deseable de acuerdo a la preocupación ambiental sobre los recursos escasos y la contaminación ambiental, aspectos que desde hace ya muchos años están dentro del foco de atención y preocupación del todo el mundo, pero no todo es tan simple como implementar esta ideas y ya, la teoría del descrecimiento también se vislumbra como un sistema generador de muchas dudas teóricas, ya que en la práctica parecen impensable o poco viables para nuestras sociedades actuales, pues hay un espacio de incertidumbre y desconfianza hacia esta teoría ya que es sumamente radical y en gran medida se ve como una utopía social que en su consolidación tiene muchas trabas, que necesita sobrepasar ante una sociedad encapsulada bajo una dinámica que hoy en día ya es totalmente natural.

Una cosa si es clara en este contexto, el crecimiento actual es sumamente preocupante, ya que la carga que tienen el planeta limita mucho la posibilidad de continuar con este ritmo, hoy en día ya no hay nación que pueda permitirse lujos innecesarios y se tiene que empezar a pensar en otra forma de convivencia, estabilidad y desarrollo económico, social, político e inclusive cultural entre todas las sociedades que habitamos este planeta, por lo que el horizonte de esta utopía denominada descrecimiento es la sustenibilidad ambiental y la justicia social, que precisan de cambios profundos en el tejido cultural de nuestras sociedades.

Para reforzar lo anteriormente expresado y analizado es pertinente visualizar detenidamente nuestra propia realidad, que nos permita visualizar un mayor  panorama de la situación actual, para ello es preciso analizar nuestro propio entorno, si partimos de la ideología predomínate de nuestras sociedades actuales respecto a que el crecimiento económico es el eje toral para la evolución beneficiosa de todas las localidades, tenemos que empezar desde el ámbito capitalista, lo que nos evoca la idea de un crecimiento encaminado a el mejoramiento industrial que se traduce a “mejores oportunidades” de vida para las comunidades, ya que, contempla una inversión que fomenta el empleo y facilita varios elementos a favor de una mejor calidad de vida.

En una cuestión fidedigna esta hipótesis podría ser cierta entre paréntesis, porque en primera instancia tenemos que a nivel global hay muchas localidades que son enfrascadas dentro de una dinámica de “modernización” incentivada por innovaciones comerciales que se traducen solo en cadenas de comercialización, las cuales crean un bienestar ilusorio que no encamina a un desarrollo homogéneo; de aquí surge otro inconveniente ligado precisamente al crecimiento económico en donde localizamos que este fenómeno industrial está centralizado de tal forma que las periferias que quedan fuera de este estatus. Esto lo que ocasiona es que haya un funcionamiento totalmente centralista en donde las desigualdades se hacen más entonadas y generan una anti-sociedad enferma por la riqueza.

Bajo esta circunstancia es preciso visualizar que las zonas más desarrolladas en el mundo ha estado sujetas a un “crecimiento” desigual que lo único que logra generar son inequidades e injusticias para la mayoría; en este sentido, las oportunidades de explotar actividades verdaderamente beneficiosas para el desarrollo de las comunidades es cada vez menor en posibilidades, ya que la mentalidad productiva de las personas esta encasillada en una sola vertiente, que a su vez obstaculizan la creatividad humana para buscar soluciones innovadoras que salga de esta dinámica del mercado, por ello es importante respaldar y apoyar iniciativas sociales que posibiliten algún cambio positivo en todas las comunidades, esto resultaría un punto clave para reconceptualizar las necesidades actuales.

Gran parte de esta dinámica tan centralista y altamente excluyente tiene su raíz dentro de la dimensión de las instituciones de gobierno, las cuales según los parámetros institucionales establecidos deben de cumplir con una finalidad según su misión y visión, pero en ocasiones las instituciones actúan bajo los mecanismos de una función simuladora, en donde la finalidad de sus respuestas, no se enfoca en erradicar o mejorar las condiciones de vida y desvanecer las desigualdades sociales, sino que realmente su finalidad es mantener una idea de esperanza y de ayuda social por ello, las acciones ejercidas por estas instituciones están dirigidas a mediar a estas zonas con un discurso que les permita mantenerlos en un status favorable para las grandes empresas que están instauradas en todas las zonas, por ello, las instituciones son contraproductivas ya que estadisticamente  y dentro del marco de percepción en los entornos ciudadanos parece que los problemas sociales no se erradica, y aún peor siguen igual o más presentes, por esto parecen tener una lectura inversa que se traduce en más de estos efectos negativos que en la reducción. Hoy las acciones gubernamentales más enfocadas se llegan a considerarse como un negocios institucional aprovechando de los bienes y servicios públicos a costa de la desesperanza social. (Educación, salud, seguridad, trasporte, agua etc).

Por lo anterior se puede concluir que la contraproductividad es inherente a las instituciones del mundo industrial, así como para la economía industrial es inherente su carácter destructor, cuando que pretende ser productor.”[5] Tomando esto como referencia es sensato pensar que hasta el día de hoy se cuenta con toda una estructura que se va escalonando desde un esquema jerárquico que cubre todos los aparatos Estatales haciendo que la dinámica global de la economía siga los mismos parámetros en todo el mundo por ello, se puede determinar que “tanto el crecimiento de la economía como la gobernabilidad en el Estado son el resultado de la contraproductividad (productividad al revés) de las instituciones de la sociedad industrial. La contraproductividad expresa la perversión y la corrupción de las instituciones sociales modernas.”[6]

En este sentido se puede identificar que la persistencia de estos problemas en gran parte esta sujetas a una espiral que se transforma en un ciclo que se retroalimenta a sí mismo y que impide que las acciones colectivas en la comunidad puedan desarrollase con un aspecto favorable; es de principal importancia que las comunidades logre recrear y construir una cultura vecinal que les permita en un periodo más largo, concretar organizaciones las cuales sea las piezas clave para generar una estabilidad local que se regenere de raíz para reproducir intervenciones propias y producciones locales (creatividad humana). Por ello es importante también que se incentiven aspectos económicos más accesibles en relación a la producción y consumo de bienes y servicios, se necesita mejorar mecanismos de comunicación entre las instituciones y los ciudadanos, así como entre la misma población, esta situación se tendría que meditar en la medida de buscar alternativas conjuntas que permitan una interacción más horizontal entre los involucrados en estas problemáticas sociales.

A su vez, se necesitan políticas públicas y no políticas de gobierno o corporativistas, se necesitan mecanismos que permitan que la participación ciudadana realmente tenga un impacto significativo en la estructura social de todas las comunidades desfavorecidas. Así mismo se necesita el apoyo propositivo hacia las pequeñas y medianas empresas que reactiven la economía local que sustenten a estas zonas marginadas y de retraso social, a su vez, esto permitiría una expansión de los puntos de crecimiento fomentando una mejor distribución de los recursos, ya no tan centralizado.

Esta dinámica versaría a su vez en un proceso que parta del adelgazamiento de estas instituciones y se involucre con la participación activa de las personas ubicadas en las peores situaciones de desigualdad. Dentro de este esquema el equilibrio es pertinente ya que se las iniciativas surgidas por las instituciones deberían estar más orientadas al fortalecimiento de una base sustentable de acuerdo al tipo de actividades realizadas de la localidad, impulsándolas a una retroalimentación que permita que todas las zonas refuercen e incentiven la creación de este tipo de actividades.

Es importante nunca perder de vista que estas modificaciones o transformaciones tanto en el ámbito de la forma de pensar y en la forma de interactuar encaminada a las nuevas dinámicas de organización deben primero solventar el paradigma actual en donde el Estado y sus instituciones han encontrado en un largo periodo de descomposición que no solo los hace cada vez menos eficientes para resolver las necesidades de la ciudadanía sino que además los vuelve contraproducentes, es decir, que producen los efectos contrarios a los que debían producir”[7]

Aunado a esto también es importante vislumbrar que dentro de este esquema “El mercado, por su parte, a la vez que invade todos los dominios de la vida social, e incluso de la vida íntima de la familia y de la persona, excluye a sectores cada vez más amplios de la sociedad a través del desempleo y de la quiebra de los productores de bienes y servicios que no alcanzan el grado de competitividad requerido por la mundialización o globalización de la economía.”[8]

Bajo este panorama es proclive reflexionar sobre ¿Qué es lo que realmente queremos? Y sobre ¿Qué estamos dispuesto a hacer para cambiar nuestra realidad? Bajo la contextualización descrita, es importante reconocer nuevas tendencia y redirigir nuestro rumbo hacia un camino más palpable para nuestras sociedades por ello es indispensable dar una oportunidad a algo diferente que nos permita establecer un complemento generador de un “desarrollo local (municipal y comunitario), la descentralización, la regeneración de la ecología, la reducción del consumo de energías fósiles que calientan el planeta, son los efectos multiplicadores de estas estrategias para la superación de la pobreza. Lo más interesante de estas estrategias es que surgen no del gobierno sino de la sociedad, y que incluso prescinden de las ayudas y subsidios gubernamentales.”[9]

Lo importante de estas organizaciones comunitarias que incentiva la participación ciudadana ya son una realidad hay prueba tacita de que una coordinación y organización bien dirigidas, junto con un rediseño en la forma de pensar y de concebir nuestras formas de interacción deben de reagruparse para generar una cultura vecinal que se consagre en la consecución de una legislación plena, que tenga su preámbulo en el seno de todas las comunidades y sociedades en un ámbito local o municipal. Sin embargo “Aunque estas estrategias alternativas todavía tienen un alcance limitado en virtud de la dominación hegemónica del sistema financiero y económico internacional, sin duda perfilan vías para la transformación de la economía mundial, hoy en proceso de decadencia y causando más daño que bien a la humanidad y al planeta.”[10]

Por ello para pensar e idealizar este sistema “Necesitamos pasar de un municipio administrador a un municipio organizado de la sociedad y promotor del desarrollo integral, que sea capaz de desencadenar procesos de desarrollo endógeno, a partir de las propias fuerzas de la comunidad. Necesitamos con urgencia una revolución de la mentalidad que revalore las fuerzas propias de la sociedad, que amplié la conciencia del periodo histórico que nos ha tocado vivir y del papel que debemos desempeñar, y que genere la voluntad para hacer lo que tenemos que hacer. Lo que no hagamos por nosotros mismos nadie lo hará por nosotros”[11]



Bibliografia:

[1] Olmedo, Raúl. Para comprender a México I. ¿Crecer o descrecer? Megatendencias. México. Edit. UNAM, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 2009. Pág. 153

[2] Olmedo, Raúl. Óp. cit. Pág. 158

[3] Ibídem, pág. 157

[4] Ibíd., pág. 140

[5] Olmedo, Raúl. Para comprender a México II.  La contraproductividad del crecimiento económico. México, Edit. UNAM, 2010, Pág. 19

[6] Olmedo Raúl. Óp. Cit. Pág. 20

[7] Olmedo, Raúl, Participación ciudadana y organización vecinal. México, Edit. Comuna, 2007 Pág. 10

[8] Olmedo, Raúl, óp. Cit. Pág. 10

[9] Olmedo, Raúl. Para comprender a México III. Organización y pobreza. Los grandes desafíos. México, Edit. UNAM, 2011, Pág. 12

[10] Olmedo, Raúl. Óp. Cit. Pág. 13

[11] Ibídem. Pág. 222