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sábado, 10 de octubre de 2020

¿QUÉ ES LA Democracia? Derechos Fundamentales y Democracia (Miguel Carbonell)

Elementos de las Democracias Modernas

La democracia en su misma conceptualidad denota en su entendimiento a otros conceptos que la complementan en un todo por ejemplo los partidos políticos, las campañas electorales, la publicidad de candidatos, la jornada electoral, el conteo de votos y el trabajo de los diputados y senadores. 

Hoy en día no se puede conceptualidad a una democracia, sí la existencia de partidos políticos está prohibida, si los candidatos no pueden hacer campañas electorales en las cuales se expresen con amplitud y libremente sobre todos los temas que afectan a la sociedad, si no se  permite  que  los  ciudadanos  voten  o  si  sus  votos  no  son  contados correctamente, si los representantes populares no pueden reunirse para discutir y aprobar las reformas que necesita un país.

Los regímenes democráticos contemporáneos suelen caracterizarse como “democracias constitucionales”.  Se tratan de  una  forma  de  organización  política  que  intenta  ser  democrática  y  que para lograrlo se dota de un texto jurídico que tiene la máxima jerarquía  normativa, llamado Constitución. Las constituciones desde su surgimiento han tenido dos tipos de contenidos: han establecido los derechos de las personas o de los ciudadanos y han organizado lo que se conoce como la división de poderes.

Principalmente las constituciones establecen: a)  cómo se debe competir por alcanzar los puestos de representación popular (las condiciones de la contienda electoral), y b)  la forma en que se deben ejercer tales puestos y las facultades de  sus  titulares  (el  proceso  legislativo,  la  dirección  de  la  política exterior, los nombramientos de los principales funcionarios del Estado, etc.

Esto desencadena una dimensión formal entre a) quién gobierna, y b)  cómo gobierna. En ese nivel llamado formal se establecen las cuestiones que determinan si un país tiene un régimen parlamentario o uno presidencial, si los legisladores son electos por tres o por seis años, si el presidente puede o no reelegirse, el tiempo  de duración  de las campañas electorales, los requisitos para formar nuevos partidos políticos, etcétera.

Por otra parte, el establecimiento a nivel constitucional de los derechos humanos añade una dimensión ya no formal, sino “sustancial” al régimen democrático, dado que nos indica lo que no pueden hacer los gobernantes y lo que no pueden dejar de hacer. Si la Constitución establece que toda persona  tiene  libertad  de  expresión,  eso  significa  que  ninguna  autoridad puede imponer la censura respecto de lo que quiera decir o escribir alguien.

Si la Constitución señala que tenemos derecho a la educación, eso significa que las autoridades no pueden dejar de hacer ciertas cosas; no pueden dejar de prever un presupuesto para el sistema educativo, no pueden dejar de construir la infraestructura necesaria para que se puedan tomar clases, no pueden dejar de contratar maestros, de equipar las aulas y laboratorios, de diseñar  los planes de  estudios,  de establecer  los requisitos  para el acreditamiento de los niveles académicos, de expedir los títulos que correspondan a la obtención de cada grado académico, etcétera.

Todos esos derechos, establecidos constitucionalmente, implican tareas a cargo del Estado; si los poderes públicos no las cumplen, estarían violando la Constitución. La dimensión sustancial de la democracia, se refiere al contenido del régimen democrático: lo que la democracia puede concretamente hacer para mejorar la vida de los seres humanos. Por eso es que los derechos humanos son la mejor forma de expresión de todos los valores que caracterizan a un sistema político democrático.

Al establecer en la Constitución una lista de derechos fundamentales, lo que en realidad estamos haciendo es “juridificar” la democracia: darle forma jurídica y otorgarle de esa manera sustancia y contenido. En este sentido, el constitucionalismo juridifica la democracia y le da forma expresa a través de la normatividad jurídica. La democracia, por su parte, es el régimen que hace posible que se materialicen en la práctica los valores de libertad, igualdad y seguridad jurídica que conforman la columna vertebral del constitucionalismo.

La  democracia  constitucional  es  un  régimen  de  gobierno  que mezcla principios formales y sustanciales: por un lado las normas formales relativas a quién y cómo gobierna; y por otra parte las normas  sustanciales  que  nos  indican  lo  que  puede  ser  realizado  por  las autoridades y lo que no puede dejar de ser llevado a cabo. 

La democracia de nuestros días asegura los iguales derechos de todas las personas y convierte en realidad el principio de la soberanía, el cual pasa de ser entendido como cualidad del Estado o de la nación,  al ser una expresión de los derechos fundamentales de todas las personas. El individuo es por tanto el verdadero soberano, como titular de los derechos de libertad, de igualdad y sociales que le permiten desarrollar una vida dotada de sentidos y significados elegidos por él mismo y por nadie más.

Los derechos fundamentales son “fragmentos de soberanía” que nos convierten a todas y cada una de las personas en seres autónomos, capaces de tomar las decisiones más importantes de nuestras vidas, tanto en la esfera privada como en la pública.

Bibliografía

Carbonell Miguel, Derechos fundamentales y democracia, cuadernillos de divulgación de la cultura democrática, INE, México, 2016. Pág 11-17

lunes, 2 de marzo de 2020

El rol de la Administración Pública en el ejercicio del gobierno (cambios y adaptaciones contemporáneas) B. Guy Peters y Jon Pierre

Administración Pública y Gobierno 

sociedad-gobierno-y-política
Política y Gobierno

Peters enfatiza en un enfoque múltiple, el cual tiene incidencia en una gran variedad de asuntos importantes y relevantes que ayudan a desglosar el rol de la Administración Pública. Dentro de esta gama de particularidades, toma en gran medida el ejercicio del gobierno, con lo cual focaliza el papel primordial que ha ido desarrollando la Administración Pública según los cambios que se ejecutan en sus estructuras, reflejadas con cambios contemporáneos de las necesidades sociales.

Peters caracteriza a la Administración Pública como un área importante de la actividad académica, en donde los funcionarios públicos son quienes constituyen la unidad mínima constructora de la Administración Pública, lo cual los dota de una riqueza de experiencia que les permite entender a la administración en sus aspectos más particulares y sustanciales, que desencadenan las funciones generales de las Administraciones Públicas. Peters plantea una tendencia de lo público para darle cabida al rol desempeñado por la Administración Pública, con lo cual “equiparar la política y el gobierno con acontecimientos dramáticos, como las elecciones, o conflictos visibles entre los políticos, que se encargan de dar forma a los principales acontecimientos políticos”.

Estas actividades son de gran importancia para el funcionamiento del gobierno lo cual le da un rol relevante a la composición de esta estructura denominada Administración Pública. Con estos parámetros se abre paso a las legislaturas y políticas las cuales son variables que pueden pasar por todas las leyes; esas leyes se administran eficazmente por la burocracia pública dando paso a un libre ejercicio del gobierno, retomando un sentido de naturalidad en sus cambios observables. La burocracia en este caso toma un rol importante en el juego estratégico de la Administración Pública. 

Siguiendo estas condiciones la burocracia se presenta como un punto importante en la elaboración y construcción de las dimensiones de la Administración Pública; la burocracia se  involucra en un Estado con instituciones, organizaciones y poder políticos, se ejerce sobre un marco institucional, que contiene un poder infraestructural lo que conlleva a una organización burocratizada que desempeña una forma de organización mediante formas de dominación en un dilema dual de gobernantes y gobernados. De esta forma el reflejo de la mayoría de los servidores del gobierno, se trasladan a responsabilidades en la prestación de servicios públicos para la sociedad.

La actividad principal de la Administración Pública para Peters está en poner en práctica las leyes, las leyes aprobadas por las legislaturas, requieren de la ejecución por parte de los administradores, de esta manera las legislaciones son acatadas por la burocracia y hace del valor legislativo de las leyes algo más claro y palpable al ponerse en práctica.

Dentro de esta práctica gubernamental, el hacer política se tiene como principio plantear cuestiones de rendición de cuentas, que a su vez se ven vinculadas a las actividades la elaboración de normas, en este sentido las burocracias son también importantes jueces que regulan el ejercicio desempeñado por el gobierno poniéndolo en una situación de transparencia gubernamental, para su legitimación, detonando modelos emergentes modificando el rol particular de la Administración Pública dotándola con más capacidades y alcances. 

El Estado como ente mayor de la concepción de Peters se encuentra constituido e instituido de valores de una sociedad, que sitúa a los políticos contemporáneos y a los administradores que también influyen en la política, asesorando a los políticos responsables de marcar la ley. De esta manera los líderes políticos pueden tener numerosas participaciones, pero la mayoría de los políticos no tienen el conocimiento sobre las políticas de las que son responsables. 

De este modo la burocracia pública toma un papel importante en la prestación de sus ministros mediante el asesoramiento y la información. Pero aquí también surgen una dicotomía, en donde el papel de la Administración Pública queda bajo un constante ataque en donde los políticos desconfían de la participación de los burócratas tendiendo a encontrar nuevas válvulas de escape. 

Esto detona las reformas del sector público, modificado el papel del administrador público como gerente y no como un asesor político, alterando los incentivos de carrera de los altos directivos públicos dando un nuevo giro en la naturaleza de sus cambios y con ello sus roles. Con la interacción recíproca entre el sistema político y el sistema administrativo, hacen de la Administración Pública, el principal punto de contacto entre los ciudadanos y el Estado. 

De esta forma, Peters aborda los cambios de la administración y su rol con el ejercicio del gobierno. Este contacto entre el Estado y la sociedad trae consigo dos consecuencias importantes para el gobierno. Una es la aplicación de las leyes por medio de la Administración Pública, lo que brinda un valor real respecto a lo que representan las leyes para los ciudadanos y su funcionamiento como sociedad.

En segundo término, impacta en los niveles del gobierno, de esta manera las interacciones cara a cara tienen consecuencias directas en la concepción de lo que representa el gobierno para los ciudadanos, la burocracia es importante sobre todo en la creación de una imagen de gobierno en la mente popular, lo que permite que: “los ciudadanos reporten que la mayoría de sus interacciones con el gobierno son positivas". 

Sin embargo, muchos de esos mismos ciudadanos todavía tienen una visión generalmente negativa del gobierno y de la burocracia”. Ahí que la Administración Pública es una explicación del interés colectivo y su legitimidad depende de un grado significativo de su capacidad para desempeñar un papel en la consecución de intereses. La introducción del mercado de las soluciones basadas en la producción de los servicios públicos tiene efectos significativos sobre la relación entre la Administración Pública y la sociedad que lo rodea.

Por otra parte, haciendo hincapié en el carácter integrado de la Administración Pública se entienden los vínculos entre la sociedad civil y la Administración Pública, o de otra forma los vínculos que se tiene con el Estado, mediante la inclusión de los actores sociales en la prestación de servicio de la burocracia esto aumenta la capacidad para llegar a focalizar un objetivo. La sociedad dentro de la Administración Pública representa a una burocracia pública como un objetivo potencial de grupos políticos y sociales, así la Administración Pública controla recursos, y es también una fuente importante de la regulación.

Las relaciones triangulares entre la política, la administración y la sociedad son, múltiples y complejas además de ser el punto primordial en el rol desempeñado por cada parte que construye este aparato de retroalimentación en el servicio gubernamental. Por lo tanto, la política y la administración se deben pensar en los diferentes elementos de un mismo proceso de formulación y aplicación de la política.

Pero la política y la administración difieren en cuanto a la relación con la sociedad, la política es una cuestión de la representación y la rendición de cuentas, mientras que la administración se refiere a la aplicación de políticas y el ejercicio de la política y la ley. Los ciudadanos, los intereses organizados, empresas privadas y otros actores sociales interactúan con la política y la administración por motivos diferentes, pero casi siempre con la intención de solventa problemáticas.

De este modo, las principales tareas de la Administración Pública son implementar y comunicar las decisiones políticas a la sociedad, y aumentar las oportunidades para que los ciudadanos tengan una entrada más directa en la burocracia pública. Este patrón, a su vez, es evidencia de un fuerte sentimiento y necesidad de fortalecer la legitimidad de las instituciones del sector público dando cabida a los distintos semblantes que va adquiriendo la Administración Pública en la formación de su modificación contemporánea, tomando referencias más específicas en el abordaje de las condiciones que los gobiernos contemporáneos necesitan y necesitaran para sus sociedades.

Lectura recomendada

Peters, Guy y Pierre, John. 2003.”The role of public administration in governing”, en Guy Peters, Handbook of Public Administration. London: Sage.